Así es la empresa que convierte
residuos en hidrógeno limpio, electricidad y agua - Forbes España
Personalmente soy un convencido
de que el hidrógeno es, si no la "única" o "verdadera
solución" ahora y en los próximos años, sí la más viable, limpia y
económica en la automoción. Y en otros campos, por supuesto, pero lo centro en éste por el error histórico que, a
mi juicio, representa el masivo apoyo político al coche eléctrico a escala
mundial.
Es curioso ver a menudo cómo medidas erróneas impuestas
o forzadas por los políticos, con harta frecuencia desde la ignorancia técnica
o científica y nacidas de ideologías, populismos, afán de protagonismo u
ocurrencias efectistas para consumo de sus fans, producen sin embargo efectos
colaterales beneficiosos como consecuencias no directas ni inicialmente
buscadas, sino precisamente como reacción a aquellas imposiciones poco
justificadas. Éste es un ejemplo, pero la muy significativa reducción de los
consumos y las emisiones en los vehículos de combustión en los pocos últimos
años, es otro del que se habla muy poco porque quizá "no interesa" (a
los políticos, por supuesto).
Toyota es una empresa privada
que, hasta donde yo conozco, no goza de subvenciones ni inversiones por el
gobierno japonés, sino que vive de su propio desarrollo de tecnología y
de su buena gestión, que la han llevado a los primeros puestos de ventas, junto
a las más grandes europeas y americanas, desde hace ya muchos años. Lo que
demuestra una vez más que esas derivadas beneficiosas que mencionaba siempre
vienen de la mano de la iniciativa privada o, alguna que otra vez, del esfuerzo
individual de algún científico que, funcionario o no, se implica. Nunca ningún
político, ni partido, ni gobierno, inventó ni desarrolló nada. Aunque corren a apuntarse el tanto
cuando otros lo hacen, eso sí.