lunes, 3 de febrero de 2014

Ucrania y España.



Empezamos 2014 con la promesa de nuestros políticos (insistente y repetitiva) de que ahora va a mejorar nuestra economía y que va a bajar el enorme nivel de desempleo.
¿Alguien se cree esta promesa?
¿Alguien tiene fe en este
sistema? Yo creo que nadie, pero la actitud de la ciudadanía pese a las continuas manifestaciones no basta para demostrar nuestro cada vez
más grande descontento. De alguna manera, tenemos que movernos, romper con ese sentimiento de pasividad que a veces nos atenaza.
Buen ejemplo ha sido el de la población ucraniana, que ya demuestra estar harta de la corrupción, de la pobreza, del desempleo y de la burocracia, que son las cuatro bestias que desangran al ser humano, especialmente, cuando son dirigidas por unos políticos incompetentes.
¿Y cómo estamos aquí? La sensación de frustración entre la gente harta se está haciendo cada vez más grande.

Siempre es mejor darse cuenta de que las cosas no van bien antes de que se rompan o, peor aún, antes de que estallen, como está sucediendo estos días en las calles de Kiev.