martes, 15 de marzo de 2022

Chocolate


 

Esta mañana ha llovido chocolate, el hecho es  que aunque realmente sea un sucedáneo, ha sucedido  y  nunca  he visto tanto diseminado.

Uno tira del hilo del fenómeno y sale siempre el monotema del cambio climático que no nos escapamos dada la decisión colectiva que hemos tomado de vivir sin que hubiera un mañana, al tener  más temperatura, hay más convección, más movimiento de aire  y este se lleva todo lo que pilla, desde  nanopartículas de plástico, hasta algún batracio como dicen la crónicas que en algún lugar han caído.

 El marrón lo tenemos aunque algo se despeje   y  algunas fuentes afirman  que todas estos elementos  llamados aerosoles ensombrecen la atmosfera y gracias a ellas la temperatura es 0,5 grados menor que si estuviera limpia, y curiosamente hemos visto que en esas soluciones de dispersar partículas andan en algunas propuestas de la geoingeniería, posiblemente de alguien  que también tenga una fábrica de escobas.

Es de esperar que en  las  decisiones de calado  se anteponga el principio de precaución, ya que en otras ocasiones realmente hemos tenido mucha suerte, como cuando se decidió poner cloro en los federicos en forma clorofluorocarbonos refrigerantes, ya que  un átomo de cloro eliminaba 100.000 moléculas de Ozono haciendo un agujero, en la parte alta.

 Si en lugar de ello  hubieran elegido el Bromo que estaba en las quinielas, el poder destructivo es 50 veces mayor  y posiblemente nos  hubiéramos cargado la capa de protección  frente a los rayos ultravioleta, también sin saberlo, pues los estudios vinieron después  y por la chiripa de que alguien se propuso estudiarlo. Los que quedásemos vestiríamos de otra forma, comeríamos  otras cosas, en definitiva una civilización distinta.

Si bien algo se ha cerrado el agujero en la Antártida, estamos en máximos de pérdida del Ozono en las capas altas. Dicen que ese  fenómeno dura hasta 140 años, por lo que conviene no olvidar estos días la mascarilla, y de  continuo el sombrero y las gafas con protección  UVA, el cáncer de piel no respeta colectivos    pues algún  compañero del trabajo que conocía, nos estará viendo desde las alturas.

Dado los continuos desastres que nos están ocurriendo, entre Covid, crisis, filomenas, etc., ya solo nos falta que nos ataquen los indios, pues los rusos de alguna forma ya lo han hecho.