martes, 1 de septiembre de 2020

El rey emérito y la monarquía.


Últimamente estamos viendo cómo van apareciendo noticias sobre los devaneos y posibles corruptelas del rey emérito que sin duda alguna desprestigian y ponen en entredicho a la monarquía en nuestro País. Me parece un poco extraño por no decir imposible que los distintos gobiernos del Estado y si me apuras un poco algunos nacionalistas no estuvieran información de todo esto. Ha sido ahora, cuando las informaciones o denuncias aparecen en otros países europeos y en otras corruptelas de los poderes del Estado (caso Villarejo); los problemas judiciales de Podemos y en medio de la crisis de la pandemia del coronavirus, pésimamente gestionada por el Gobierno. Cuando la justicia y la política española empiezan a moverse lentamente, sin saber muy bien cómo encajarlo y/o esperando posiblemente los acontecimientos, sobre este tema, en el extranjero. Es por otra parte normal que antiguos exministros y altos cargos del PP y PSOE firmen un manifiesto de apoyo a Juan Carlos I, pues no es de extrañar que algunos de ellos hayan sido también encubridores de esos devaneos y posibles corruptelas, y/o quizás porque defendiendo a Juan Carlos I, como lo hacen también algunos medios y como hizo Felipe González con Jordi Pujol o cómo Rajoy con la infanta Cristina hija del rey emérito, me parece como mínimo una forma de presionar a la justicia y de seguir tapando lo que a todas luces parece cierto. Es según mi criterio una forma de defenderse ellos mismos y al sistema político corrupto, del que forman parte, que en España tenemos.

Como consecuencia de estos devaneos y presuntas corruptelas del que ha sido jefe del estado durante cuarenta años en España, algunas formaciones políticas, como UP nacionalistas y una parte importante del PSOE, aprovechan para desprestigiar a la monarquía pensando tal vez que es el momento de plantear al pueblo el dilema de monarquía o república como una solución a los grandes problemas, y sobre todo para los nacionalistas como un paso más hacia el independentismo ¿Pero cuáles son las verdaderas razones por las que algunas formaciones políticas quieren cargarse la monarquía? ¿Qué pretenden conseguir con este cambio? ¿Quién elegiría al presidente de una hipotética república, el pueblo directamente en unas elecciones con distrito único para toda España o la jerarquía de esos partidos políticos que la promueven, como hacen ahora para elegir al presidente de gobierno? El rey por lo menos es neutral y tiene el mando supremo de las fuerzas armadas, que en teoría defienden la integridad territorial de España (art. 8 de la Constitución) ¿Puede ser neutral un jefe de Estado elegido por la jerarquía de uno o varios partidos en coalición, o será otro monigote más para vivir como un rey (nunca mejor dicho) a las órdenes del partido o partidos que lo han elegido? ¿Puede velar por la integridad territorial de España un jefe de Estado elegido por los que, ahora, quieren dividirla o destruirla?

No se trata de defender a la monarquía, ni tampoco de cambiarla por una república bananera, se trata de ver las cosas con objetividad valorando sus efectos, buscando siempre lo mejor para la mayor parte de los ciudadanos y sin dejarse llevar por el discurso fácil, engañoso y demagógico de los que están en contra de la democracia, del pueblo y de la unidad de España. Es posible que muchos ciudadanos guiados por los escándalos del rey emérito, impuesto por Franco, pero aceptado por la mayoría de los partidos políticos, y me atrevo a decir por la mayor parte, aunque fuera manipulado por esos partidos políticos, del pueblo; por los mensajes populistas de los nacionalistas y formaciones políticas que se caracterizan más por su interés en dividir o romper España que por conseguir una auténtica democracia y por su lealtad al pueblo, se dejen llevar por estos acontecimientos.

Aunque a nadie con un poco sentido común se le escape que, a estas alturas de la vida en el siglo XXI, el acceso a la jefatura del Estado, el cargo del país que más formación, experiencia y méritos requiere, sea adjudicado por herencia, es lógico pensar que algún día habrá que plantear este dilema al pueblo. Pero no podemos o más bien no debemos estar constantemente dando palos de ciego, para ir de mal en peor. Para avanzar hacia una verdadera democracia no es ahora precisamente la monarquía el principal obstáculo que tenemos, sino el régimen corrupto de la partidocracia. Si bien es cierto que la adjudicación de la jefatura del Estado es por herencia, algo claramente poco democrático, y algunos políticos guiados más por sus intereses que por el bien de la democracia y España, quieren cambiar o eliminar, alegando entre otras cosas sus presuntas corruptelas y por ser una imposición del pasado no democrático en nuestro país. No es menos cierto y menos democrático que los fueros vasco y navarro de los que gozan en estos territorios, también por herencia de tiempos pasados, y a todas luces injustos, inadecuados y en clara desigualdad con el resto de España, sean respaldados, consentidos y apoyados prácticamente por todos los partidos políticos y muy especialmente por los nacionalistas y por los que más están por cambiar no solamente la monarquía por una república a su medida, engañando una vez más al pueblo, sino también por romper la unidad de España.

Si verdaderamente queremos llegar a vivir en democracia hagamos lo posible por conseguirla, empezando por no dejarnos llevar por intereses de partido, ideologías y hagamos lo posible por conseguirla, empezando por no dejarnos llevar por intereses de partido, ideologías y nacional