lunes, 6 de marzo de 2017

¿Tienen pene Cifuentes y Carmena?


Buenas tardes, Felipe y todos. Agradecerte en primer lugar las explicaciones por tu parte, Felipe, que no eran necesarias por otro lado, porque quiero aclarar que no pensaba precisa ni especialmente en ti cuando hablaba de exageración cuasi histérica, sino que evidentemente me refería a "la que se había montado", con el ruido mediático y declaraciones públicas de tantos y tantas por medio.
Dentro de esas explicaciones, no en éste sino en tu anterior correo, confesar que me ha sorprendido el siniestro historial del tal (parece que no tan "pío") Moa. No lo conocía, claro, nada menos que un terrorista grapo y atracador venido a menos. Lo de los martillazos, la Wikipedia dice que "siempre lo ha negado", pero vaya Vd. a saber, es muy evidente que, si no es demostrable, no lo iba él a reconocer.
Dicho lo anterior, espero que se me entienda bien y nadie se escandalice si digo que tengo que mantener punto por punto lo que decía en mi correo (groserías humorísticas excluidas, por más a cuento que vengan con el contexto) sobre el fondo de la cuestión. Y lo hago, desde el mayor respeto a tu percepción, que nos explicas, sobre el problema de los transexuales, por varias razones:
•Con independencia del historial anterior y de la calidad (o la calaña, si lo prefieres) del por algunos denostado Sr. Moa, creo que objetividad obliga siempre, y que los prejuicios y los postjuicios hay que dejarlos siempre aparte: para juzgar hay que ponerse orejeras, olvidarse de lo anterior o lo futuro y ceñirse estrictamente al asunto y a los datos que se juzgan. Y es objetivamente cierto, a mi modo de ver, que el artículo que yo envié del supuesto exterrorista es bastante ponderado en su exposición y para nada exagerado (más allá de su provocativa alusión directa, como estratagema de marketing, a las partes íntimas de las dos rectoras de los destinos madrileños), razonando en unos términos yo creo que difícilmente refutables cuál es su postura y su visión del asunto. Visión suya aquí, ahora y sobre esto y nada más que esto.
•Parece muy evidente que la reacción social ha sido muy en exceso "amplificada" (que no "amplia", sin ser tampoco escasa) por algo como un autobús que dice algo que, para la absolutamente inmensa mayoría de los mortales (quizá debería decir "...los mortales, excepción hecha de una parte de los mortales españoles", no lo sé) es una evidencia insoslayable: los niños tienen pene y las niñas tienen otra cosa distinta. Sin ir más lejos, yo me acuerdo de la película "Poli de guardería", del Schwarzenegger, donde un niño decía un par de veces exactamente eso mismo y nadie se rasgó las vestiduras, la peli dio la vuelta al mundo y todos nos reímos bastante con ella
•Conste que me parece muy respetable y hasta comparto tu comprensión y tu defensa de las "personas peculiares" que decías tú. Pero me parece sinceramente que no es para tanto: que ni hay  tantos casos como para armar la que se arma a cuenta de ello, ni para los ríos de tinta que se hacen correr al respecto ni para los MUCHOS INTERESES económicos que giran alrededor, que también; porque ni siquiera los acosos o maltratos a que aludes tienen que deberse necesariamente a eso (hay, SEGURO, muchísimos más casos de abusos, acoso y maltrato hacia niños "normales", aunque sólo sea por razones numéricas). Y me atrevo a asegurar que, si no fuera precisamente como reacción a esos "nuevos dogmas", la gran mayoría de la gente de este siglo XXI (otra cosa sería en la Edad Media e incluso Moderna) simplemente "pasaría" y  "aceptaría como normal lo que a nivel de calle es simplemente normal", que diría Suárez. La realidad casi nunca hace falta imponerla: se impone ella sola.
•No puedo sin embargo compartir, al menos no puedo preventivamente, tu inquisitorial y casi apocalíptica presentación y denigración de la plataforma Hazte Oír. Y no puedo, o no quiero, no porque la conozca ni defienda (de ahí lo de "preventivamente"), sino porque tengo sospechas fundadas de que te puede un poco la pasión (una virtud que hay que intentar domar para que lo siga siendo) y la animadversión por una entidad que, como decían siempre en mi pueblo, "no ha matado ni ha robado a nadie". No sé si es tan "secta" como tú dices que a ti te parece (pero está legalmente constituida y reconocida, algo que no se hace con las sectas), no sé si es tan "ultra", como nos la presentas, pero no parece que estén todos los días haciendo manifestaciones, ni concentraciones en la plaza de Oriente ni en la Puerta del Sol, ni atentados contra los que discrepan de ellos, ni propaganda ni proselitismos como sí hacen otras entidades no "sectas" pero sí "sectarias", como sería el "lobby gay", ahora colectivo LGBT, por citar sólo un ejemplo en este contexto, Eso sí, parece ser que se declara "católica", lo cual para algunos o muchos es "provocativo" en los tiempos que corren.
•De las pocas referencias que yo tengo de esa asociación, organización, club, plataforma o "lo que sea" sé que han sido activos contra el aborto (algo que yo comparto con carácter general y salvo extremos y muy contados casos, porque me parece inmoral y me horroriza literalmente que se consienta desde los poderes públicos matar a los bebés impunemente por razones que sospecho tienen mucho más que ver (cuantitativamente al menos) con el inmundo negocio montado sobre ello que con las razones que se arguyen para justificarlo). Y ahora, otra referencia, ésta de lo que tiene o deja de tener el animal humano macho y el animal humano hembra entre sus extremidades inferiores.
•Si Hazte Oír es una organización legalmente reconocida y no violenta, si cuando expone y manifiesta su visión de tal o cual problema social lo hace pacíficamente y respetando a los que opinan de manera diferente, entonces la democracia, el sentido de la tolerancia, el obligado respeto al discrepante y  hasta las más elementales normas de convivencia, lo que nos dicen es que hay que dejarles que se manifiesten, con autobús o sin autobús. Sin perjuicio de expresar luego, igual de civilizadamente, las opiniones o visiones contrarias que se quiera; pero nunca demonizando ni condenando a la hoguera (aunque sea virtual). En eso consiste el juego, que tiene unas reglas que deberían ser iguales para todos.
•Yo creo, Felipe, que la izquierda lleva en el pecado la penitencia: y el primer pecado original aquí es empeñarse en utilizar términos establecidos y plenamente arraigados en las conciencias y en el imaginario colectivo para designar "otras" cosas que de la noche a la mañana o un buen o mal día a alguien, generalmente de la izquierda, le dio por descubrir o, si lo prefieres, "rescatar" (como por ejemplo el asunto que nos ocupa de los trans). Quiero decir el empeño en llamar, por ejemplo, matrimonio a una pareja homosexual, cuando "de toda la vida y para todo el mundo" matrimonio es lo que es, y en pasar por alto lo fácil que sería inventar una palabra nueva, que sería una tarea elemental en la muy rica y flexible lengua castellana. O sea, en lugar de decir que además de niños y niñas, existen o pueden aparecer personas que no son ni una cosa ni otra y para las que habría que buscar un nombre, lo que se empeñan es en combatir lo obvio y por todo el mundo entendido, de que una cosa son los niños y otra las niñas. Y luego puede haber niñes, niñis y hasta niñus, y no pasa nada. ¿Verdad que es fácil?.
•Pero no: hay que robar el nombre, usurpar, robar la patente, okupar el concepto .... y en definitiva meter el dedo en el ojo ajeno, y hay que deliberadamente provocar la reacción ajena para, acto seguido, criminalizar y señalar con el dedo al facha e incorrecto político que se rebele contra la provocación o niegue la mayor en los nuevos dogmas que se trata de imponer por sus inventores. Y eso no es casual, sino buscado, no es involuntario, sino deliberado, no es por despiste, sino por afán provocador. Y por eso empezaba el párrafo anterior hablando de pecado. Porque "pecado" (y no en sentido eclesiástico) contra la convivencia y la buena armonía social es provocar, innecesaria y deliberadamente, reacciones con estas cosas.

• Termino, Felipe, ya me he pasado hace un rato: entendiendo, alabando y hasta aplaudiendo (hasta un cierto límite que creo sinceramente sobrepasas) tu afán por defender a los "singulares", acosados, oprimidos y débiles en general, creo no obstante y sin que esté reñido con lo anterior, que el vivir y dejar vivir, sin exagerar nunca la reacción (salvo en situaciones límite, que no son el caso) es una filosofía o una actitud ante la vida absolutamente básica que deseablemente deberíamos practicar todos, especialmente cuando lo que sobra en la calle y en el ambiente es crispación y estrés: "mantener la cabeza tranquila cuando a tu lado todo es cabeza perdida", decía Kipling. Ahí no puedo comprarte tus argumentos, discúlpame. Porque, con todos mis respetos, tú no eres quién para decidir quién es ultra, ni miserable, ni casi ninguno de los epítetos con los que te has despachado contra los del autobús.