jueves, 30 de abril de 2020

Carta abierta a los socialistas. ¿A qué esperáis?



El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante un acto público en Cádiz el pasado 22 de octubre. Europa Press

Quiero dirigirme en esta carta abierta a la gente decente que aún sigue siendo miembro del Partido Socialista Obrero Español; a todos los cargos públicos, dirigentes provinciales y regionales, miembros del Congreso o del Senado, alcaldes, barones, exbarones, altos cargos del Gobierno, altos cargos de empresas públicas cooptados por Sánchez... que dicen en privado estar descontentos o incluso horrorizados con lo que está ocurriendo en España bajo la batuta del secretario general de su partido.

Me quiero dirigir a los afiliados del PSOE, cargos o no, que en privado dicen que ya no pueden soportar esta situación, que me dicen que comparten algunas de mis reflexiones pero que ellos no se atreven a hablar porque temen que les hagan el vacío, que les acusen de "favorecer" a la derecha, que les llamen fachas...

Me dirijo a quienes dieron una oportunidad a Sánchez para que llegara al Gobierno con una alianza anti natura y con el apoyo de los enemigos jurados de la democracia porque pensaron que el fin justificaba los medios y consideraron que echar a Rajoy bien valía un acuerdo con filoterroristas (o directamente terroristas), filogolpistas (o directamente golpistas), chavistas y todo lujo de partidos antisistema. Y a quienes después callasteis cuando Sánchez no convocó elecciones de forma inmediata.

Quiero dirigirme a quienes mantuvisteis el apoyo a Sánchez cuando éste volvió a mentir y tras las últimas elecciones rompió todos sus compromisos electorales y presentó -tan solo cuarenta y ocho horas después de cerrarse las urnas- un Gobierno de coalición con el jefe de los chavistas, Pablo Iglesias, ese con el que prometió no gobernar jamás para poder dormir tranquilo.

Me quiero dirigir a todos aquellos que, en privado, decís que Sánchez debe desandar el camino emprendido, que este gobierno y estas alianzas son un desastre para el país, que España no puede estar en manos de quienes quieren destruir el sistema del 78, que hay que volver a la senda de los grandes acuerdos que hicieron progresar a nuestro país.

Me quiero dirigir a todos los que os sentís abrumados por las chapuzas, la incompetencia, las irregularidades y la improvisación en la gestión de la crisis sanitaria; a todos los que no comprendéis cómo es posible que tras más de 40 días de confinamiento aún no se hayan hecho en España test masivos y/o ni siquiera de prospección; a quienes estáis escandalizados por el hecho de que España se sitúe a la cabeza en el macabro ránking de sanitarios infectados, de muertos por millón de habitantes...

Me quiero dirigir a todos aquellos que desde dentro del PSOEos habéis sentido avergonzados por la negativa del Gobierno a rendir homenaje a los muertos poniendo la bandera a media asta y un crespón de color negro; a todos los que os sonrojáis cuando veis salir en la televisión a Sánchez luciendo su corbata de color como si quisiera alardear de falta de empatía o simplemente de soberbia.

Me dirijo a quienes sufrís cada día al escuchar las "explicaciones" contradictorias sobre los planes del Gobierno para esto que han llamado la "desescalada" porque sabéis que no hay plan, porque sabéis que la ausencia de test masivos hará que la inmensa mayoría de los españoles salga a la calle o reanude su actividad como auténticos conejillos de Indias.

Me quiero dirigir a todos los socialistas que se sintieron humillados cuando conocieron los planes del Gobierno para acallar la libertad de expresión, a todos los que habéis sufrido la censura en épocas pretéritas y sabéis que tal objetivo es propio del totalitarismo y ajeno por completo a la democracia.

Quiero dirigirme a todos aquellos socialistas que se preocupan cuando Sánchez defiende la estrategia para desprestigiar las instituciones de su socio chavista y llama "libertad de expresión" a las descalificaciones y/o calumnias que vierte su vicepresidente Iglesias contra la Judicatura o la Jefatura del Estado.
Orgullosos de la historia del mejor PSOE

Me dirijo a todos los militantes y dirigentes socialistas que siguen valorando de forma muy positiva de lo que supuso la Transición Española y el sistema de libertades que conquistamos con la Constitución del 78. A todos los socialistas que se sienten orgullosos de la historia del mejor PSOE, el que contribuyó a que España entrara a formar parte de la UE, el que trabó consensos para construir la democracia, el que tenía como lema y bandera la defensa de la libertad y la igualdad, el que trabajó para superar las dos Españas, a quienes quieren honrar la memoria de los buenos socialistas que os precedieron, de hombres cabales como Besteiro o Rubial.

Me dirijo a los socialistas que no quieren que el modelo de Estado dependa de los populistas chavistas que están en el Gobierno porque la historia demuestra que su modelo solo acarrea la destrucción de las sociedades libres y plurales. Me dirijo a los socialistas que saben que por el camino emprendido destruiríamos la igualdad de todos los españoles y eso supondría la demolición, desde dentro, del sistema del 78.

Me quiero dirigir a los socialistas que prefieren pensar que finalmente no pasará nada... aunque todo esté pasando. Me dirijo a los socialistas que se sienten incómodos cuando se les interpela con los datos de la realidad, a quienes tienen conciencia, a quienes dicen que ya no pintan nada dentro del PSOE para no tener que pronunciarse.

Les pregunto a todos ellos si no creen que ya ha llegado la hora de utilizar su libre albedrío, de hablar. Os digo que si calláis seréis responsables no sólo de lo que está pasando, sino de lo que pueda ocurrir en el futuro. ¿A qué esperáis? ¿Sois conscientes de que si seguís callando y consintiendo seréis cómplices de quienes no están cumpliendo con su deber de proteger a los ciudadanos? ¿Acaso creéis que no tenéis ningún deber para con la Nación de ciudadanos libres e iguales de la que formáis parte? ¿De veras es más importante la obediencia al PSOE que la lealtad con los españoles? Creo que ya os ha llegado la hora.

Rosa Díez




miércoles, 29 de abril de 2020

Así es como yo lo veo.


Los partidos políticos valedores del Estado de partidos, autonomías y sistema electoral, muy especialmente el PSOE, PP, nacionalistas vascos y catalanes que llevan gobernando en España hace ya casi 45 años. No solamente están dando lugar a muertes y sufrimientos que se podían haber evitado, con una buena previsión y gestión de la pandemia del corona virus, sino que también están arruinando y destrozando España. Y además están desprestigiando y dejando sin ninguna credibilidad a las instituciones del Estado, Fiscalía y Abogacía del Estado, Tribunales de Justicia (Constitucional, Supremo, etc.,), Guardia Civil, etc.

En principio la inoperancia del gobierno central, como casi siempre cuando se trata de defender a la Nación y al pueblo, después la descoordinación y contradicciones en el propio Gobierno y con las autonomías, están ocasionando desgracias, sufrimientos, llevando a la ruina social, económica y política a todo el País. El gobierno social-comunista con una fuerte influencia de UP y los nacionalistas vascos y catalanes de los que depende, y la oposición liderada por el PP que, si bien critica con cierta certeza al Gobierno en su mala gestión de la pandemia del coronavirus y sus pactos con UP y los nacionalistas, para dárselas de estadistas siguen apoyando, de alguna manera, al Gobierno sin que se les vea que quieran hacer algo en concreto en favor de la democracia y de solucionar las carencias y defectos del sistema democrático que tenemos, origen de todos los males que padecemos. Solo busca desprestigiar al actual Gobierno para intentar ganar las próximas elecciones que es en lo que están unos y otros. “Quítate tú que me pongo yo”, pero que todo siga igual, en cuanto al sistema electoral, autonomías y subvenciones a partidos, sindicatos, medios de comunicación y toda clase de chiringuitos, que actualmente tenemos.

En el 2008 con la crisis financiera, ahora con la del coronavirus, siempre habrá algo para justificar la falta de democracia, de transparencia y mala gestión de los políticos que solo quieren gobernar para vivir a costa del pueblo. Mientras que sigamos votando y peleándonos por partidos políticos que no quieren cambiar el sistema de elección del presidente de Gobierno y diputados en el Parlamento, que no quieran eliminar las autonomías tal como están configuradas ahora mismo, las subvenciones indiscriminadas a partidos políticos, sindicatos, empresarios, etc.……, partidos políticos que quieren seguir eligiendo a los tribunales de justicia, fiscalía y controlando todas las instituciones del Estado. Mientras que no tengamos libertades políticas para elegir libremente a nuestros gobernantes y legisladores, y los soberanos de la Nación y el Estado sean los partidos políticos. Seguiremos caminando, unas veces más deprisa y otras más despacio, hacia la ruina económica, si no estamos ya, al sufrimiento e injusticia social y la destrucción de España. Así es como yo lo veo.

martes, 28 de abril de 2020

SI LA DERECHA GOBERNASE HOY EN ESPAÑA (artículo publicado en prensa británica)


Si la derecha estuviese gobernando en este momento, España estaría en una situación de crisis política y social de tales dimensiones, que los problemas de orden público que sufrieron las calles de Barcelona hace unos meses quedarían en nada frente al caos que la izquierda habría sembrado en las principales ciudades del país.

En España hay un movimiento de extrema izquierda que forma parte del Gobierno, ostentando varios ministerios y una vicepresidencia, y dentro de dicho conglomerado de partidos políticos radicales y antisistema, la voz cantante la llevan marxistas leninistas que explican con desparpajo que querrían implantar en España una dictadura chavista como la que ha arruinado a Venezuela. Una gente tan irresponsable y tan hecha a la algarada callejera, que al segundo día en que, desde todos los balcones del país, se aplaudía el heroísmo de quienes están en la primera línea de la crisis sanitaria, ya organizaban caceroladas paralelas contra el Rey. Si ese es su sentido de unidad en medio de esta situación y formando parte del Gobierno del Reino, los podemos imaginar en la oposición.

Si la derecha gobernase, los partidos de izquierda y los secesionistas no habrían dado su apoyo al estado de alarma. Habrían dicho que era un exceso y un atentado contra la democracia y las autonomías.

Si la derecha gobernase, la izquierda se habría movilizado contra el estado de alarma, calificado como antesala de un golpe de estado militar, y habrían llamado a la movilización y la guerrilla callejera, especialmente en Cataluña y el País Vasco, pero también en el resto de España.

Si la derecha gobernase y hubiesen aparecido en televisión los cargos políticos rodeados por los jefes de la cúpula militar y policial uniformados, habrían confirmado los portavoces de la izquierda que se trataba de un golpe militar encubierto y habrían calificado de golpista al gobierno legítimo.

Si la derecha gobernase, todos los medios de comunicación públicos y privados de alcance nacional, todos ellos con el típico sesgo izquierdista que tanto daño hace a la credibilidad de la prensa occidental, estarían emitiendo continuamente imágenes de cadáveres -que no vemos en estos días- de enfermos hacinados, de sanitarios desesperados por la desorganización y la falta de medios, de parados angustiados, de empresarios en la ruina, de trabajadores autónomos llorando porque no saben con qué pagaran en el supermercado el mes que viene, mientras que les exigen impuestos y tasas injustificables. Pero nada de esto aparece en estos días en una televisión subvencionada y manipulada por el Gobierno y sus agentes políticos.

Si la derecha gobernase, estaríamos viendo continuamente en televisión la historias de tantas familias desesperadas porque no saben dónde están sus familiares, que entraron enfermos en el hospital y ahora se ha perdido su rastro y nadie les dice si están vivos o muertos, ni dónde están sus cadáveres.

Si la derecha gobernase, se les llamaría asesinos por los más de 15.000 muertos. Mentirosos porque posiblemente la cifra sea más del doble. Ladrones porque seguro que a la corrupción de las comisiones se debe la torpeza y el retraso en la llegada de material sanitario. Genocidas porque mueren más los pobres que los ricos y porque existe sanidad privada, a la que un político de izquierdas puede acudir sin sonrojo, pero que sería un acto de soberbia criminal si lo hiciera un político de derechas.

Si la derecha gobernase, España estaría en este momento sumida en el caos callejero que tanto aprecia esa extrema izquierda que está en el Gobierno, y no se podría contar siquiera con la lealtad de un PSOE, cada día más escorado hacia el extremismo revolucionario de sus socios que centrado en las posturas socialdemócratas de sus mejores épocas.

Así que hay que alegrarse de que ahora gobierne la izquierda en España. Ella sabe que puede contar con una oposición de derechas responsable y leal. Mas no se engañen los españoles de derechas pensando que un gobierno más afín a sus ideas haría las cosas significativamente mejor.

Todo Occidente sufre el mismo problema. Tenemos políticos profesionales del discurso y de las estadística del impacto en los medios, pero no hay buenos gestores profesionales en la política. Éstos optaron por la actividad privada, que paga mejor y donde no se sufre el látigo de los medios. Y todo Occidente padece también unos periodistas mayoritariamente sesgados a la izquierda, que aún creen que deben defender ideas como la de “progresismo”, aunque la evidencia haya mostrado que a menudo ese supuesto progreso sólo conduzca a la muerte, la miseria, la censura y los campos de concentración. Mientras que no se exija a los políticos que sepan gestionar y a los periodistas que se ciñan a la verdad, nuestras sociedades poco progresarán. Y por tanto, en graves situaciones de crisis, como la presente, no esperemos milagros de ellos.

Afortunadamente, España no tiene un gobierno de derechas. Tiene un gobierno legítimo y democrático. Y con legitimidad y democracia podrá cambiarlo cuando esta guerra acabe. Porque creo que cuando esta guerra acabe, los ciudadanos, libres y más sabios, sabrán juntos encontrar para España un camino mejor.