martes, 14 de julio de 2020

El hombre es bueno por naturaleza.



Cada cual desde su situación  actúa de distintas maneras ,bien  desde la cooperación y colaboración, algunos  enviando música o desde  el humor para disminuir la presión y ansiedad que ocasiona esta retransmisión   minuto a minuto, aunque no haya muchas ganas de reírse dado el coste de vidas que no está causando este virus, muchas evitables porque se podría haber hecho  mejor, incluso desde antes de que apareciera este  enemigo, pero quizás les lleve a algunos a reflexionar, en el programa de 4 milenio dedicado a Rodríguez de la Fuente, este sostenía que la especie humana era un cáncer para la naturaleza.

Hace tiempo que hicieron el experimento  que demostraba que el hombre es bueno por naturaleza, en contra del argumento que sostienen lo contrario, diciendo que "el hombre es un lobo para el otro hombre".

En un documental vi, que para ello realizaron experimentos  cogiendo  a   unos niños, poco más que bebes de diferentes países y distintas razas y antes de que pudieran tener conocimiento de lo que es el bien y el  mal, y le ponían delante de una sesión de  títeres. Donde había un títere  bueno y otro malo, (el que da los palos).

Después de la función para jugar daban a escoger  libremente un muñeco que representaban al bueno y otro al malo.

El resultado era que el 75% elegía el muñeco   bueno y el 25% el malo.
Posteriormente según avanzan en edad y mediante procesos educativos y de socialización de partencia al grupo se hacían, otros experimentos que indicaban que tendían a igualarse.

Este video de un programa de cámara oculta, que pudiera manipularse en el sentido de que si no sale lo que queremos no lo emitimos, está centrado en la solidaridad, lo que tengo lo comparto, (la caridad sabemos que es lo que me sobra lo doy), aunque los protagonistas son más mayores, actúan instintivamente y no mediante un proceso de cálculo que origine una  reflexión, que es el que puede alterar las decisiones hacia el egoísmo...

Pablo Alborán.


Pablo Alborán sube un video a su cuenta de Instagram para comunicarle al mundo que es homosexual, quizá se pretende ser ejemplo para alguien, bueno, no veo la necesidad, en absoluto, Pablo Alborán es un excelente cantante, excelente, y seguramente una buena persona, a partir de ahí, sus preferencias sexuales tienen importancia para él, para su círculo familiar, para su círculo más íntimo, pero al resto del mundo por mucho que se tenga una notoriedad pública no debería importarle en absoluto, me asaltan varias incógnitas.

¿por qué una persona siente la necesidad de decir en público su condición sexual?

¿todavía estamos así?

Por verle algo positivo, eso sí, que en el esplendor de su carrera y mucha vida artística por delante, pues demuestra una valentía que quizá otros y otras no han tenido, tipo Ricky Martin, que lo comunicó cuando su carrera estaba prácticamente finiquitada, digo, por verle algo de positivo, en fin, estaré, seguro estoy algo "demodee", pero mal vamos cuando sentimos la necesidad de etiquetarnos con tal o cual definición sobre cualquier faceta de nuestra vida, acaso no es más fácil ser y actuar conforme somos y sentimos, y nada más.

He estado mirando el DNI, y detalla el nombre, los apellidos, la fecha de nacimiento, donde vives, donde naciste, y el nombre de pila de tus padres, correcto, ¿por qué no dejar que todo lo demás lo sepa solo quién tenga que saberlo y cuando tenga que saberlo?, en todos los órdenes, ¿acaso no es incontestable que tus hechos, mucho más que tus palabras, te definirán a ojos de los demás?

En fin, la voz de Pablo Alborán sigue siendo la misma, deliciosa.