viernes, 28 de febrero de 2020

El FMI advierte de los obstáculos entre regiones: 'España no es un mercado único'.


El Fondo Monetario Internacional (FMI) cree que uno de los principales problemas estructurales de la economía española es una derivada del Estado autonómico tal y como está organizado. Como ha declarado a EL MUNDO Ara Stepanyan, economista senior de la institución, "España no es un mercado único". Eso significa que, dentro del país, "hay requisitos regulatorios diferentes que crean obstáculos para que las empresas se muevan de región a región o se expandan".

Según mi opinión, todas estas cosas las conocen muy bien los partidos políticos y sus jerarcas, pero no les interesa reconocerlo y mucho menos intentar solucionar el problema porque va en ello su propia subsistencia, creando redes clientelares y permitiendo ciertas corruptelas para conseguir apoyos y mantenerse como mínimo en un poder más del Estado.
Tanto las izquierdas como las derechas, todas se apoyan en la Constitución, creada, según mi criterio, pensando solo en los partidos políticos y nunca en el buen gobierno de España y de sus ciudadanos. De ahí sus grades contradicciones, sus incumplimientos y errores como por ejemplo el artículo 2 que habla de la indisoluble unidad de la Nación española, y seguidamente de garantizar el derecho a la autonomía de las nacionalidades. Del artículo 67 que dice que los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo, cuando realmente es todo lo contrario lo que está ocurriendo día a día. Del artículo 68 que habla de la circunscripción electoral de la provincia y en criterios de representación proporcional, totalmente injusto que hace valer unos votos más del triple que otros. O todo el título VIII que nos habla de las comunidades autónomas, motivo de este artículo, de corruptelas, clientelismos y gastos innecesarios ya indicados en otras ocasiones, etc.…………………………

Por tanto, para mí el meollo de la cuestión y de los males de España, son los partidos políticos y la propia Constitución.

jueves, 27 de febrero de 2020

posible transferencia de la Seg. Soc. al País Vasco" Otro sí digo":


 NO HAY partidos "nacionalistas", sino partidos "chiringuitistas" que, con la coartada de "los hechos diferenciales" (siempre inventados, porque al final nadie es diferente o todos lo somos, según se quiera ver, pero lo que es SIEMPRE tramposo es querer obtener beneficios "diferenciales" aprovechando supuestos hechos diferenciales que son, y lo repito, puramente inventados) lo que realmente persiguen es crear "chiringuitos" o núcleos de poder regionales con tendencia al engorde creciente propio, en menoscabo de otras autonomías o chiringuitos menos "competitivos" (en votos, en capacidad de presión y en habilidad para encontrar, vender y "clavarnos" a los demás sus "hechos diferenciales" propios) y al blindaje no menos creciente de sus privilegios.

En particular una serie de nuevas actuaciones tramposas que nos van clavando los chiringuitistas, basadas en el chantaje (por la necesidad de votos de los partidos "estatales") junto con la coartada de los votos "nacionalistas" es ésa de "GESTIONAR" no sé qué cosas, que no es más que una manera de engordar el chiringuito propio por la vía tan cómoda de convertir su chiringuito en una macrogestoría que pasa a hacer lo que tendría que hacer el propio Estado (incluyendo en ese concepto a esos mismos políticos nacionalistas como parte del Estado) pero sin lucro adicional, sino "a coste" como se supone lo hace el Estado central.

Es decir, lo que ya es una perversión mayúscula (otra más del sistema) es que el Sr. Urkullu, por ejemplo, ejerza de "Asesor/ Gestor mayor de la autonomía vasca" a imagen y semejanza de lo que hace un asesor laboral/fiscal/contable de empresas para "la empresa" Estado Español, S.A., realizando, al igual que éste, las gestiones y disponiendo de los dineros necesarios pero añadiendo un plus por "honorarios" (¡y qué honorarios!) y por los pluses que se les ponga en la higa añadir (todos los que el chantaje dé de sí) por hacer un trabajo que YA IBA en su sueldo como lehendakari. Pero además con la gran ventaja añadida de que el dinero lo pone el Estado y su responsabilidad se limita a "su gestión". Vamos, un negocio redondo seudoprivado o para unos cuantos (el chiringuito mismo, básicamente, más algunas migajas para el tan traído y llevado "pueblo vasco" que asegure que los votos de éste sigan engrasando la máquina del chiringuito) dentro de y pagado por el Estado central (que, como es sabido, paga con dinero que "no es de nadie" aunque lo pongamos otros muchos).
¡Qué envidia que yo, como ciudadano, no tenga la posibilidad de montar una gestoría para "gestionar" esas cosas!

Lo peor es que ese mecanismo chantajista genera además una espiral perversa en la que cada vez más el chiringuito regional acumula más poder, más dinero y más privilegios, con lo cual sus ciudadanos, que observan y reciben, aunque sea en una pequeña parte, los beneficios de ese dinero y privilegios extra, cierran aún más filas con los chiringuitistas, lo que permite a estos seguir aumentando aún más su capacidad de chantaje y el desfase derivado en el reparto de dinero y privilegios contra los que, encima, los pagan mayoritariamente, que son los ciudadanos del resto del Estado.

Pero claro, si ese resto del Estado no se entera o no reacciona......¿se van a preocupar de hacerlo los propios partidos políticos supuestamente "nacionales", que a su vez tienen montado su propio chiringuito (ese partido y esa maquinaria de la que dependen los votos que obtienen y que significan ingresos y cargos y prebendas para el chiringuito-partido) como muy atinadamente apunta Pedro repetidamente?

Por otra parte, no me parece realista, Pedro, y ya lo he dicho alguna vez antes, pensar en elegir "caudillos" por sufragio universal, como pareces proponer. Me parece inviable por logística, por la dispersión enorme de "caudillos" que surgirían (¿47 millones de españoles, un millón de caudillos, por ejemplo?), por los muchos oportunistas que jugarían a "caudillos" y nos seguirían engañando, por la imposibilidad de poner de acuerdo a tantos "elegidos" y evitar las guerras entre bastidores entre caudillos vencedores y caudillos vencidos (guerras en las que de nuevo las víctimas colaterales seríamos los ciudadanos de la grada),.... entre otros peligros.

Por eso, creo que el sistema AUTÉNTICAMENTE democrático de partidos sigue siendo el menos malo, pero encontrando e implantando sistemas de control que limiten los vicios del actual sistema. Para empezar, cambiando "como sea" (saliendo a la calle y poniendo barricadas en la calle los ciudadanos para exigirlo, si es preciso) la actual ley electoral y ampliando un organismo arbitral y de control paralelo (podría ser un anexo a un poder judicial verdaderamente independiente) que no dependa de los partidos sino que se elija, ése sí, más directamente por los ciudadanos y que sea verdadera y plenamente INDEPENDIENTE de los partidos y del Ejecutivo. Un fiscal general del Estado, si se quiere, pero verdaderamente independiente del y blindado contra el poder ejecutivo.

Y luego habría que asegurar también una verdadera y efectiva independencia de poderes del Estado, con poder supremo del Poder Judicial para sancionar contra irregularidades de los partidos como tales y de sus políticos y afiliados; y con control del sistema penitenciario, evitando el absurdo de que el gobierno pueda reírse descaradamente y a posteriori de las decisiones judiciales que su control indirecto del judicial le impidió controlar a priori.

Y, por último, paralelamente con eso, intentando y confiando en que aparezcan partidos que, a diferencia de "corruptos intrínsecos" como los gestores y controladores de Podemos, no se conviertan en "casta" al día siguiente de tocar el poder al que se auparon precisamente despotricando contra esa "casta". Personalmente preferiría la regeneración DE VERDAD y un compromiso REAL con la ciudadanía (por encima del compromiso con el ombligo de su propio partido) de los dos partidos mayoritarios. Un compromiso que los moviera a implantar esos mecanismos correctores mencionados.

Pero sinceramente, volviendo la vista atrás a estos cuarenta (o veinte al menos) años últimos, me cuesta mucho creer que eso vaya a ocurrir "natural o espontáneamente", lo que me hace volver los ojos hacia partidos emergentes "prometedores" (en su día, iluso de mí, los volví hacia los orígenes del actual Podemos) como el actual Vox, comprensiblemente denostado y atacado por "la casta" (dado que sus planteamientos van, precisamente, en la dirección de las soluciones que he apuntado de recortar poder chiringuitista). La cuestión es ¿se mantendrá VOX en su "pureza ideológica" o se convertirá finalmente a la cultura de la casta y el chiringuito?.

miércoles, 26 de febrero de 2020

La vía para que las pensiones en el País Vasco sean superiores.


Por supuesto que es un primer paso para quebrar la "caja única" en un momento dado, sin duda alguna, clarividente artículo en torno a esta cuestión publicado en libremercado.com:
Nuevos presupuestos, nueva negociación, nuevas fechas, pero el mismo escenario y el mismo protagonista.    Da igual cuál sea la aritmética parlamentaria o el partido en el Gobierno.    El PNV consigue, cada año, ese papel central en la política española que tan complicado resultaría explicarle a un extranjero.    Con seis escaños, los nacionalistas vascos son capaces de condicionar la vida política española como ningún otro partido.    Y de sacar concesiones sin que quede muy claro la razón última.   Bueno, sí, la razón última son esos seis escaños y su voto favorable.    Lo que llama la atención es que otros, con unos cuantos más, consigan muchísimo menos.

En esta ocasión, además, se intuye una cierta urgencia.    No por su parte, por supuesto, sino por la de sus interlocutores en la mesa de negociación.    El Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos necesita estos Presupuestos Generales del Estado.    Para dar credibilidad al experimento; consolidar la mayoría parlamentaria; renovar unas cuentas públicas que, no lo olvidemos, fueron prorrogadas el pasado año; y, por supuesto, poder anunciar algunas de esas "políticas sociales" que quieren que sean su sello.    Como, además, las relaciones con los nacionalistas catalanes están siempre expuestas a cualquier sorpresa (y más ahora que hay unas elecciones anunciadas, que no convocadas), hay que atar con los peneuvistas el acuerdo cuanto antes.    De hecho, la convocatoria de elecciones en el País Vasco, con lo imprevisible que siempre es lo que digan las urnas, también anima a un acuerdo más o menos rápido.

En este contexto, el PNV ha planteado el órdago.    Dos de las competencias más deseadas desde hace años para completar las transferencias que aseguran que recoge el Estatuto de Guernica (prisiones en el ámbito político y gestión de las pensiones en el económico), están encima de la mesa.    Y el Gobierno ha ofrecido señales de que está abierto a ceder en los dos casos.

La gestión y la caja
En lo que hace referencia al apartado económico, no hay ninguna competencia más polémica que la de la Seguridad Social.    La llamada "caja única" es intocable.    Las cotizaciones de todos los españoles van al mismo saco y las prestaciones las paga también este organismo.    En un país tan descentralizado como el nuestro, no hay ninguna otra política pública tan relevante (al menos en términos de coste y peso en el Presupuesto) que siga en manos del Estado al 100%.

Por eso, unos y otros se empeñan en recordar que no estamos ante un cambio en la naturaleza de esa caja.    O lo que es lo mismo, que no habrá una Seguridad Social vasca independiente que pueda desentenderse de lo que ocurra en el resto de España.    Sólo se habla de la "gestión" de las cotizaciones y las prestaciones de los trabajadores y los pensionistas que vivan en esta comunidad.    Suena a técnico, a cuestión menor, aunque, si uno repasa el contenido, no estamos ante algo anecdótico: afiliación, altas y bajas, gestión de las cotizaciones que pagan las empresas y sus empleados, cuotas (aplazamientos, ayudas a la contratación…), abono de las prestaciones, reconocimiento de las mismas…    También es verdad que primero habrá que ver cuáles de todas esas competencias terminan traspasándose (aunque muchas están relacionadas y parece lógico que se gestionen desde la misma administración).

En este punto, hay que recordar que si hay un aspecto económico en el que el País Vasco no tiene demasiado de lo que presumir es éste.    La región pugna con Madrid por ser la primera comunidad autónoma en términos de PIB per cápita.    Por ahora ocupa el segundo puesto, pero la aspiración está ahí.    Y en algunos indicadores, como la tasa de paro, está incluso un poco mejor que la CAM.    Pero no en lo que respecta a las pensiones.
Tomaremos como referencia el estudio "Las pensiones en las comunidades autónomas" que en diciembre de 2018 publicó José Antonio Herce para BBVA Mi Jubilación.    En el mismo, se incluyen los datos más importantes y la situación de cada región.    En el caso del País Vasco, estas son sólo algunas de esas cifras:
    La cotización media anual es en el País Vasco la más alta de España: 7.108 euros al año por trabajador por 5.859 en el conjunto del país. Y también lo es la pensión media: 15.996 euros al año para los jubilados vascos frente a los 12.888 euros en el conjunto de España (siempre con datos de 2017).

    El problema llega con la ratio de cotizantes / pensionistas.    De media, en España, esa cifra alcanza los 1,9 trabajadores para cada pensionista.    Pero en el País Vasco, la ratio es de 1,7 (en Madrid, por ejemplo, es de 2,6).
    Lo anterior provoca un desfase de más de 2.200 millones (en negativo, por supuesto) entre lo que aportan los trabajadores vascos y lo que reciben sus pensionistas.    O lo que es lo mismo: 4.037 euros de déficit del sistema por cada pensionista o 2.400 por cada cotizante.

Evidentemente, esto no pasa sólo en el País Vasco.    La Seguridad Social tuvo en 2017 un balance negativo de 17.661 millones entre cotizaciones y prestaciones.    Sólo Baleares, Canarias, Madrid y Murcia tuvieron saldo positivo.    Pero el caso vasco llama la atención por dos razones: en primer lugar, por su condición de segunda región más rica de España.    Una de las pocas comunidades autónomas, además, en las que la tasa de paro se sitúa por debajo del 10%.    Es decir, a pesar de sus buenas cifras económicas, una supuesta Seguridad Social vasca independiente no podría pagar las prestaciones de sus jubilados.    Pero hay más: el País Vasco es una de las regiones más envejecidas de España (con mayor porcentaje de mayores de 65 años respecto a población en edad de trabajar).    Y también es una de las que tiene una tasa de natalidad más baja. O lo que es lo mismo: todo apunta a que ese balance deficitario en pensiones sólo podrá empeorar en los próximos años.

Porque, además, si comparamos los 2.200 millones con el déficit total de 17.661 millones para el conjunto de España, comprobamos que el peso de los números rojos de las pensiones vascas (12,5% del total) supera con holgura lo que le correspondería a la región, tanto si lo comparamos con lo que supone su economía en el conjunto del PIB nacional (6%) como en lo que respecta a la población (4,7%).
Las razones
En este punto, puede causar sorpresa que el Gobierno vasco dé un paso que podría parecer, en un primer vistazo, que le generará dolores de cabeza a futuro.    Está asumiendo una competencia en la que su región es deficitaria.    En realidad, como apuntamos anteriormente, lo que quieren los nacionalistas es hacer la transferencia, pero no pagarla.    Es decir, la clave de mantener la caja única y asumir la gestión está en que te llevas lo bueno (el ciudadano recibe la pensión y las notificaciones desde un organismo autonómico) y subcontratas en Madrid el problema (cuadrar las cuentas del sistema).    Además, en un momento dado, y como el País Vasco tiene unas cuentas públicas relativamente saneadas (entre otras cosas por un cupo calculado a su medida y que perjudica al resto de regiones), el Gobierno autonómico podría plantearse medidas muy atractivas desde el punto de vista electoral: desde complementar las prestaciones más bajas a dar una pequeña ayuda en algún año en el que vayan a congelarse o subir poco en el conjunto del país.    Además, ya hemos dicho que estamos ante una región envejecida: o lo que es lo mismo, una región en la que el peso electoral de los jubilados es bastante superior al de otros lugares.    Y hacen notar ese peso: en ningún otro lugar se han manifestado con tanta frecuencia como en el País Vasco, la región en la que más activos son los colectivos de pensionistas.

Visto así, todo encaja mejor.    La separación de la gestión haría que saliera del País Vasco uno de los pocos organismos públicos estatales relevantes que siguen teniendo presencia en la comunidad autónoma.    En los primeros meses, todos recordaremos que en realidad la caja única sigue siendo la norma y que las pensiones de los vascos se pagan (como todas en España) con las cotizaciones del conjunto de los trabajadores.    Pero de aquí a 10-15-20 años, lo que les quedará a los pensionistas de la región es una transferencia mensual del Gobierno autonómico, que es la que les paga su pensión.    Es fácil olvidar quién paga en realidad o si estamos hablando sólo de la gestión.    Y, desde luego, si un día se quiere romper la caja única o establecer diferencias en las pensiones contributivas por regiones, este primer paso es fundamental.    En un país que no se caracteriza, precisamente, por la lealtad institucional de sus administraciones, ésta no es una cuestión menor.    Durante años, gobiernos del PSOE y del PP se negaron a darlo, por miedo a la reacción del electorado en el corto plazo y por lo que podría significar a medio y largo plazo.    En este 2020, todo indica que eso podría cambiar.    En el pasado, ya hubo otras cesiones a los nacionalistas que en principio parecían menores y sin importancia.    Y casi siempre fueron sólo el primer paso en la búsqueda de otros objetivos.
Queda claro, poco se puede matizar, añadir o quitar.

Sobre el papel, la izquierda presume de tener una mayor conciencia social que la derecha, en parte, solo en parte, ya digo sobre el papel, los hechos de la vida real demuestran que no hay grandes diferencias, los primeros no ven y los segundos no quieren ver, hay de todo y miles de circunstancias alrededor de todo esto, no se puede generalizar, pero a menudo la vida política es un corral en el que se enzarzan unos con otros por cuestiones a veces bizantinas, y sin embargo no se acometen cuestiones verdaderamente sangrantes. 

En fin, pido disculpas por esta catarsis que quizá no venga a cuento, pero que Dios (en el que no creo) me ayude a discernir entre lo superfluo, lo importante, y lo imprescindible.