jueves, 14 de mayo de 2020

KU-KUX-KLAN sanitario.


Desde el principio hasta el día de hoy recurrentemente se anunció por parte del Sr. Sánchez, de los ministros que habitualmente intervienen en las ruedas de prensa "con plasma", y del propio Sr. Simón, que todas las decisiones se basan en los informes y opiniones de un grupo de expertos en la materia, avaladas en su experimentada opinión en el campo preferentemente de la epidemiología.    Que conste porque es así, que también autoridades de las Comunidades Autónomas usan y abusan de ese mantra "todas las decisiones se toman según las indicaciones de los expertos ... ... y bla bla bla".

También costó mucho tiempo y mucha insistencia que se diera cuenta de las empresas con las que se había contratado la compra de productos de protección sanitaria, sobre todo y evidentemente los que resultaron fallidos en parte o totalmente, finalmente se supo más por investigación periodística que por propia manifestación del Gobierno, que como la mayoría de investigaciones periodísticas suele partir desde "dentro", sencillamente "filtraciones".    Y dando como resultado alguna contratación por decirlo suave, sorprendente.

Bien, pues ahora de manera totalmente incomprensible, o quizá no tanto, se niega una y otra vez a la ciudadanía el nombre y el currículum vital, experiencia, méritos, capacidades, experiencia, etc., de una serie de señoras y señores que deciden en una buena parte el devenir diario de nuestras vidas.    Con la peregrina excusa de no someterles a una presión que podría resultar en detrimento de su labor.
Vamos a puntualizar un poquito:

*  Cualquier persona que sirva, trabaje, o asesore al Estado, sea permanentemente (funcionarios), u otras actividades temporales (asesores, expertos, etc.) debe ser público, su personalidad civil y los conocimientos para desarrollar la labor encomendada.

*   Si alguien en esa excelsa labor se sintiere presionado, lo manifiesta, se va para su casa y otro lo sustituirá en su puesto, todo ello independiemiente de que se cobre pecuniariamente, mucho-poco-nada.
En el caso que nos ocupa, se puede entender la discreción debida, una exposición mínima (o si se quiere ninguna) a la exposición mediática, ya está el Sr. Simón para eso, bien, todo ello en aras a no mediatizar ni perjudicar la efectividad de la carga de trabajo a desarrollar, bien también, pero una cosa es eso y otra es la opacidad como norma y bandera en una sociedad formalmente democrática.

Tanto más cuando repetido una y mil veces habíamos quedado que llegaba el ... ... ... ... "Gobierno de la Transparencia"