jueves, 9 de julio de 2020

Cómo el covid produce cambios genéticos en las plaquetas y las convierte en "hiperactivas".



Los que en teoría saben más de estas cosas, científicos y médicos, muchas veces más que aclararnos las cosas, hablando un lenguaje que todo el mundo pueda entender, lo que hacen es confundir más a la gente de lo que ya está. Y es que no siempre la ciencia y la medicina están o buscan lo mejor para la humanidad, el bien común, la verdad y la ética, a veces hay intereses opuestos a todo lo anterior que difícilmente son capaces de obviar.

Las enfermedades infecciosas no solo dependen de los microorganismos que la provocan, sino también o quizás mayormente del medio o entorno celular de nuestro organismo. A mayor suciedad, toxicidad, dentro de nuestro cuerpo, mayor facilidad y proliferación de infecciones, y peores consecuencias o secuelas. Los microbios no prosperan en zonas limpias sino todo lo contrario en zonas sucias y acidas, de hecho, cuando los niveles de toxicidad son extremadamente altos estos (virus, bacterias, etc.) se reproducen de forma descontrolada y rápida porque nuestro organismo les proporciona alimentos y un buen medio para vivir. Cuando el equilibrio acido-alcalino (pH) del cuerpo tiende a la acidez aumenta nuestra posibilidad de infección y sus malas consecuencias, y por el contrario cuando el pH del cuerpo tiende a la alcalinidad menos posibilidades hay de infectarse y en todo caso con menores consecuencias. El pH refleja la acidez o alcalinidad del terreno donde se encuentran las células de todo nuestro organismo, el de la orina suele oscilar de entre 4,6 a 8. Siendo el pH ideal el neutral o ligeramente alcalino (7/7,3).


Como es lógico pensar la acidez está relacionada claramente con los alimentos que digerimos y con la suciedad que vamos acumulando con el paso del tiempo dentro de nosotros mismos. Por tanto, es recomendable, bajo mi punto de vista, para fortalecerse y no dar cancha a ningún microorganismo infeccioso, tomar alimentos que produzcan la menos acidez posible, como las frutas, verduras, frutas secas y en todo caso legumbres por aquello de las proteínas, y menos carne, pescado, productos enlatados, lácteos y azucares, entre otros que, acidifican fuertemente el organismo. Y si es posible y nos atrevemos, limpiarnos por dentro haciendo limpiezas hepáticas, de colon, riñones y pequeños ayunos.