martes, 16 de noviembre de 2010

Ver para creer.


Ayer sentado en un parque tomando un poquito de sol, vi algo que me llamó la atención, el parque está dividido por una calle, esta pertenece una acera a una ciudad y la acera de enfrente a otra.

Como estamos en el tiempo debido al viento reinante los arboles dejan todo lleno de hojas caídas, por lo que el barrendero de vamos a llamar Villar de arriba, esta con su escoba y su espuerta de goma barriendo las aceras . Se le llena la espuerta de hojas y se dispone a vaciarla en los conteiner, situado en la zona de enfrente, llamemos Villar de abajo.

Abre la tapa y aboca le espuerta para vaciarla, pero no la emboca bien y en vez de echar las hojas dentro del conteiner la mitad más o menos se le caen al suelo. Este gran profesional en vez de recogerlas y meterlas de nuevo al conteiner, mira y como no ve morros en la costa las esparrama por la zona del enemigo, dejando bien a la vista la acera de Villar de arriba bien limpia y la de Villar de abajo hecha una porquería.

Al ver esto la verdad es que pensé vaya tiparraco si esto lo hace un profesional de la limpieza, que no hará un ciudadano de a pie.