martes, 28 de abril de 2020

SI LA DERECHA GOBERNASE HOY EN ESPAÑA (artículo publicado en prensa británica)


Si la derecha estuviese gobernando en este momento, España estaría en una situación de crisis política y social de tales dimensiones, que los problemas de orden público que sufrieron las calles de Barcelona hace unos meses quedarían en nada frente al caos que la izquierda habría sembrado en las principales ciudades del país.

En España hay un movimiento de extrema izquierda que forma parte del Gobierno, ostentando varios ministerios y una vicepresidencia, y dentro de dicho conglomerado de partidos políticos radicales y antisistema, la voz cantante la llevan marxistas leninistas que explican con desparpajo que querrían implantar en España una dictadura chavista como la que ha arruinado a Venezuela. Una gente tan irresponsable y tan hecha a la algarada callejera, que al segundo día en que, desde todos los balcones del país, se aplaudía el heroísmo de quienes están en la primera línea de la crisis sanitaria, ya organizaban caceroladas paralelas contra el Rey. Si ese es su sentido de unidad en medio de esta situación y formando parte del Gobierno del Reino, los podemos imaginar en la oposición.

Si la derecha gobernase, los partidos de izquierda y los secesionistas no habrían dado su apoyo al estado de alarma. Habrían dicho que era un exceso y un atentado contra la democracia y las autonomías.

Si la derecha gobernase, la izquierda se habría movilizado contra el estado de alarma, calificado como antesala de un golpe de estado militar, y habrían llamado a la movilización y la guerrilla callejera, especialmente en Cataluña y el País Vasco, pero también en el resto de España.

Si la derecha gobernase y hubiesen aparecido en televisión los cargos políticos rodeados por los jefes de la cúpula militar y policial uniformados, habrían confirmado los portavoces de la izquierda que se trataba de un golpe militar encubierto y habrían calificado de golpista al gobierno legítimo.

Si la derecha gobernase, todos los medios de comunicación públicos y privados de alcance nacional, todos ellos con el típico sesgo izquierdista que tanto daño hace a la credibilidad de la prensa occidental, estarían emitiendo continuamente imágenes de cadáveres -que no vemos en estos días- de enfermos hacinados, de sanitarios desesperados por la desorganización y la falta de medios, de parados angustiados, de empresarios en la ruina, de trabajadores autónomos llorando porque no saben con qué pagaran en el supermercado el mes que viene, mientras que les exigen impuestos y tasas injustificables. Pero nada de esto aparece en estos días en una televisión subvencionada y manipulada por el Gobierno y sus agentes políticos.

Si la derecha gobernase, estaríamos viendo continuamente en televisión la historias de tantas familias desesperadas porque no saben dónde están sus familiares, que entraron enfermos en el hospital y ahora se ha perdido su rastro y nadie les dice si están vivos o muertos, ni dónde están sus cadáveres.

Si la derecha gobernase, se les llamaría asesinos por los más de 15.000 muertos. Mentirosos porque posiblemente la cifra sea más del doble. Ladrones porque seguro que a la corrupción de las comisiones se debe la torpeza y el retraso en la llegada de material sanitario. Genocidas porque mueren más los pobres que los ricos y porque existe sanidad privada, a la que un político de izquierdas puede acudir sin sonrojo, pero que sería un acto de soberbia criminal si lo hiciera un político de derechas.

Si la derecha gobernase, España estaría en este momento sumida en el caos callejero que tanto aprecia esa extrema izquierda que está en el Gobierno, y no se podría contar siquiera con la lealtad de un PSOE, cada día más escorado hacia el extremismo revolucionario de sus socios que centrado en las posturas socialdemócratas de sus mejores épocas.

Así que hay que alegrarse de que ahora gobierne la izquierda en España. Ella sabe que puede contar con una oposición de derechas responsable y leal. Mas no se engañen los españoles de derechas pensando que un gobierno más afín a sus ideas haría las cosas significativamente mejor.

Todo Occidente sufre el mismo problema. Tenemos políticos profesionales del discurso y de las estadística del impacto en los medios, pero no hay buenos gestores profesionales en la política. Éstos optaron por la actividad privada, que paga mejor y donde no se sufre el látigo de los medios. Y todo Occidente padece también unos periodistas mayoritariamente sesgados a la izquierda, que aún creen que deben defender ideas como la de “progresismo”, aunque la evidencia haya mostrado que a menudo ese supuesto progreso sólo conduzca a la muerte, la miseria, la censura y los campos de concentración. Mientras que no se exija a los políticos que sepan gestionar y a los periodistas que se ciñan a la verdad, nuestras sociedades poco progresarán. Y por tanto, en graves situaciones de crisis, como la presente, no esperemos milagros de ellos.

Afortunadamente, España no tiene un gobierno de derechas. Tiene un gobierno legítimo y democrático. Y con legitimidad y democracia podrá cambiarlo cuando esta guerra acabe. Porque creo que cuando esta guerra acabe, los ciudadanos, libres y más sabios, sabrán juntos encontrar para España un camino mejor.

viernes, 24 de abril de 2020

"Al loro”


No es la misma crisis la que sufre alguien que perdió a un ser querido o le tiene entre la vida y la muerte, que la de aquel que afortunadamente puede contestar ‘todos bien, gracias’.

No la vive igual alguien con el sueldo asegurado que el dueño de un bar o un asalariado encorbatado a un ERTE. No es lo mismo para los que tenemos un plato caliente cada día, que para los muchos que de una situación idéntica han pasado en semanas a mendigar. Para unos el coronavirus existe solo cuando apetece poner la tele y para otros, en cambio, es la guillotina que vislumbran desde hace un mes.

Pido perdón porque creí en la magia de los balcones, me dejé llevar por la música y por el ya habrá tiempo para la crítica. Me tragué la propaganda de ‘este virus lo paramos unidos’ , ‘un día más un día menos’ o el porqué ‘todo va a salir bien’ y llegué incluso a olvidarme de los muertos. Caí en que el uno más uno suman... pero hasta 100, y después solo vi números que se agolpaban cada día en el telediario como fichas de dominó, sin pensar que detrás de cada uno había una historia, una cara, un adiós.

Pido perdón porque aplaudí a quien alegra las calles a las siete con la música y me olvidé de quien tiene un familiar enfermo en el piso de enfrente. Me olvidé de los muertos por la publicidad del olvido. Me dejé llevar por la 1, donde siempre hay entierros y muertos en Nueva York, y en España solo solidaridad y amor.

Aplaudo aplaudir, mantener la moral, pero llevamos 20.000 fallecidos oficiales, de ellos 271 solo en Salamanca: el 11-M fueron 193 y se conmocionó un país y el 11-S quedaron sepultados 2.993 y se paró el mundo. En 2019 fallecieron en España 1.098 personas en accidentes de tráfico y lloramos, con razón, por cada uno. Y ahora, con al menos 20 veces más muertos en esta masacre, no existe ni el respeto de las banderas a media asta por parte del Gobierno. Son muertos sin despedida y familias sin duelo. Y aquí no es cuestión de ver la crisis de una manera o de otra, es cuestión de humanidad y de no dejarnos manipular por una supuesta situación idílica sensiblera con la que el Gobierno pretende adormilarnos con el objetivo egoísta de seguir en el poder.

Decía Igea que cuando acabe esto habrá que reflexionar sobre el funcionamiento de la administración, desde el Gobierno hasta ayuntamientos y diputaciones. También de la Junta. Los responsables de la gestión son las administraciones y nunca, en ningún caso, la oposición, como nos quiere hacer creer el Gobierno de España cuando carga contra PP y Vox.

Semejante número de muertos no puede implicar nunca una gestión eficiente y mientras que ningún presidente autonómico ha presumido del trabajo, Pedro Sánchez, que por cargo es el principal responsable, ha tenido la desvergüenza de situar su gestión como modelo en Europa.

Es una realidad incuestionable que se puso en marcha tarde. Decretó el estado de alerta cuando ya había al menos 121 muertos y 4.300 contagiados. Portugal, a cuyo Gobierno (socialista) no critica la oposición -¿cómo lo va a hacer si va muy bien?- lo decretó con 300 infectados y ningún fallecido. Alemania abre los colegios en mayo y España está por encima de las 500 muertes diarias reconocidas y subiendo, con un sistema de contabilizar fallecidos sin validez.

 Sanidad centralizó las compras de equipos pese a no disponer de infraestructura y cuando se lanzó, tarde, encontró ya la competencia feroz del resto de países. 

Así mandó a la “guerra” diaria sin protección a miles de personas. Y no hay fotos de ataúdes porque el Gobierno prohíbe mostrarlas ahora que la libertad de expresión acaba donde dicen Sánchez e Iglesias, que han regalado 15 millones a televisiones privadas para ponerles mordaza. Y sigue sin haber pruebas para todos, ni mascarillas.

 Y aún con este bagaje, el presidente, a diferencia del francés, huye de la autocrítica y de la corbata negra. Y Pablo Iglesias presume sin rubor de jardín para el confinamiento, igual que Chávez lo hacía de mansión cuando su pueblo se moría de hambre.

Hay dos visiones de una realidad, una España condescendiente, que solo quiere buenas noticias y otra molesta, triste, que se siente ninguneada y mal gobernada. Y no olvidemos que la barrera entre una y otra a veces solo está en no poder pronunciar ese ‘todos bien, gracias’.


jueves, 23 de abril de 2020

La mafia de las televisiones subvencionadas.


Según vemos España tiene (a día de hoy) la macabra plusmarca mundial de fallecidos por 100.000 habitantes, ¿por qué?

Mientras tanto, las tv. recientemente "optimizadas" económicamente por el Gobierno, pueden seguir dando imágenes de personal sanitario aplaudiendo a personas dadas de alta después de padecer el virus, aplausos desde los balcones, etc., etc., que por cierto, no digo que eso esté mal, lógicamente se trata de inyectar un cierto optimismo entre la población, bien, está bien, lo que me atrevo a decir es que la realidad es tristemente otra, sería lo justo mostrar ambas, la solidaria y optimista ... ... y la real.

Evidentemente las cifras que nos ocupan son escalofriantes, y no son para aplaudirlas. Ninguno de los presentes se pregunta que siendo este Gobierno “social comunista” tan sibilino, tan mentiroso y manipulador con las cifras, resulte que sea tan inútil que manejando y manipulando las cifras, como nos demuestra día a día que rastreramente las manipula, ni siquiera sepa manipularlas con maestría, ¿¿cómo para disimular ser los campeones mundiales y recordmans de muertes por cada 100000 habitantes?? ¡Que inútiles!

¿Nadie se plantea que sean otros los estados que manipulan sus cifras y puedan no ser tan honestos como lo somos los españoles por Quijotes? Es evidente que China ha manipulado sus cifras y parte de la catastrófica Pandemia tiene su origen en las cifras con la que ha estado informando a la OMS, y está haciendo recomendaciones a los Estados. ¿No pudiera ser que otros estén siguiendo sus pasos de ocultamiento?

Y en ese caso, si al final se verificase que son otros los manipuladores y no nuestro Gobierno, vamos a ser capaces de creer de verdad que nuestras cifras no estaban manipuladas (puede que si erróneas),  y le vamos a reconocer en un futuro a nuestros gobernantes,  ¿que toda la mierda que se está vertiendo sobre ellos ahora era injustificada o vamos a buscar algún otro justificante para seguir negando la mayor?

Hablo de nosotros, los simples mortales que escribimos en estos blogs. Los superpoliticos de la oposición con megamaster regalados y superexpertos en pandemias de todo tipo, y que su última pregunta, antes de decretarse el Estado de Alarma, en la sesión de control al Gobierno fue sobre Venezuela y su régimen opresor,  esos sé que no. Y menos los que han vivido toda su vida política del "régimen" actual y que tanto vituperan las autonomías. Pero sería bueno que nosotros hiciésemos una reflexión interna y pensar si seríamos capaces de reconocer nuestro error.

Ahí lo dejo.

Y todo esto sin entrar a valorar la actuación de TODAS las Comunidades Autónomas en el Sistema Sanitario(inversiones, camas, Ucis, personal sanitario, compras y gestión), que supongo que algo de pecho tendrían que sacar y repartirse un poco la responsabilidad de sus muertos.