miércoles, 19 de agosto de 2020

Inconsciencia o mala leche.


Una vecina nos comunica que se ha hecho la prueba del coronavirus y que ha dado positivo, hasta ahí todo normal, pero resulta que sale al patio sin mascarilla junto a sus hijos y su pareja come allí con ellos, esta casi todo el día allí en el fresco en vez de estar confinada dentro de casa y con su mascarilla para intentar no contagiar a nadie.

Se mete en la piscina comunitaria, charla con los vecinos y ayer resulta que se va a desayunar a un bar cercano de casa.

No lo entiendo no se si esto que hace es por inconsciencia o es que dice aquello ya que me jodo yo que se joda todo el mundo, lo que en roman paladino se llama mala leche.

He llamado a la policía para explicarle el caso y que si quieres arroz Catalina, estos están en otros menesteres mas importantes como pueden ser denunciando coches mal aparcados, revisando tiques del parquímetro etc.

He llamado a sanidad de la autonomía y lo mismo no me han dado ninguna solución, así que ahora si que estoy convencido que pasan de nosotros solo nos quieren para que los votemos, y que como dice el refrán de aquí a cien años todos calvo, pues eso que somos carne de cañón, con personas como esta solo nos queda rezar para que si lo cogemos sea lo más leve posible.

 

martes, 18 de agosto de 2020

El régimen del 78 ha fracasado

Pero el problema no es que la izquierda sea lo que hoy es. Eso sólo es un síntoma. El verdadero problema ese que el desarrollo del llamado “régimen del 78” ha alimentado unas instituciones -a la vez que impedido otras- que han hecho posible que el ideario totalitario, excluyente y radical de nuestra izquierda sea no sólo posible, sino que se presente como algo normal, cuando no lo es. No es de extrañar, por tanto, que el resultado de las últimas elecciones haya sido inconcluyente ni me extrañaría que una nueva convocatoria no produjera alteración del panorama político alguno. Los españoles están votando lo que el sistema ha alimentado que voten: división, fragmentación, inquina y odio.

El régimen del 78 en lugar de intentar colocar a los españoles en el centro de atención, se pensó que debían ser los partidos políticos (y organizaciones afines, desde sindicatos a patronales pasando por fundaciones) quienes fueran la piedra angular del nuevo régimen. Para consolidar su papel, la constitución les ofrecía toda una serie de prebendas que ya quisiera para sí el ciudadano de a pie.

Aún peor, si la tarta central no bastaba para contentar la avidez de políticos y afines, para eso estaban las autonomías. No sólo España es el país con más políticos per cápita de todo el mundo, sino que posiblemente sea la partitocracia más arraigada. Diputaciones, ayuntamientos, entes autónomos………..nada ha escapado al ansia de poder, de controlar y de beneficiarse de los partidos políticos. Ningún dirigente lo ha evitado ni ha escapado a ese agujero negro que es la colación de los suyos en puestos del Estado. Es decir, puestos y salarios que salen de nuestros impuestos.

El régimen de 78 ha generado una cultura relativista y del todo vale que está en la base del enfrentamiento y odio que hoy vivimos.

El régimen del 78 nos ha vendido a los españoles. Ha creado un monstruo y los herederos de sus artífices nos lo quieren vender como irremplazable e inmejorable. Desde luego, inmejorable para ellos, los más beneficiados del mismo. Ahora bien, la izquierda nunca querrá ni podrá cambiarlo a mejor. La transformación y mejora del régimen y la constitución del 78 sólo vendrá de la mano de la derecha. ¿Pero qué es la derecha en España en estos momentos? No es ni C’s, ni el PP.  Adivinen ustedes. La alternativa es seguir trabajando para que el sistema y sus beneficiarios siga funcionando.

 

lunes, 17 de agosto de 2020

El timón de la pandemia ya no lo lleva nadie; es un caos.

Ni la sanidad y mucho menos los gobernantes que tenemos están a la altura de las circunstancias para hacer frente a la pandemia del coronavirus.

Los gobiernos no saben gestionar, solo saben de politiqueo barato, engañar a los ciudadanos y criticar al oponente, colocar a sus afines, despilfarrar el dinero del Estado y hacer lo posible por mantenerse en el poder cueste lo que cueste. Y la sanidad mal dirigida, mal coordinada y dividida, con falta de recursos humanos y técnicos, en la mayor parte de las autonomías, por falta de presupuesto, hacen cada vez más difícil una salida más o menos airosa de la pandemia del coronavirus que amenaza con más contagios, más muertes y con una crisis económica que nos lleva irremediablemente a la ruina económica y quién sabe si a algo mucho más peor todavía.

 Esta es la cruda realidad que vivimos en España. Y lo peor de todo es que no podemos esperar mucho de los poderes del Estado, sino más bien todo lo contrario, más problemas como los escándalos de corrupción, más inseguridad y miedo por la falta de certidumbre del futuro que nos espera.