Decía en unos de sus mítines el ex Presidente del gobierno Adolfo Suárez, cuando existía la extinguida UCD, por que mi Partido, bueno mi partido, Agustín y Yo, se refería a Agustín Rodríguez Sahagún que en paz descanse, al final quedaron los dos.
Pues yo digo lo mismo con mi Blog, he estado controlando las entradas y lo leen dos, casi podría dar los dos nombres sin temor a equivocarme, así que en vista del éxito, dejare de hacer de Cervantes una temporada, por lo menos hasta que tenga para dedicarle mas tiempo, la verdad es que lo que menos me cuesta es escribir cuatro chorradas, lo peor viene después que hay que entrar en Internet, a ser posible pronto y enviarlo al Blog para que esté disponible lo antes posible para que mis fans, bueno Agustín y Yo podamos leerlo.
Así que hasta luego y siete tallos. No es un Adiós si no un hasta pronto
Queda momentáneamente el Blog en standby
viernes, 20 de marzo de 2009
jueves, 19 de marzo de 2009
El miedo guarda la viña.
De pequeño cuando vivía en mi pequeño pueblo, allá por las llanuras de la Mancha, residía en el una familia muy humilde, compuesta por el padre, la madre y cuatro hijos varones.
El padre era jornalero de profesión, y le gustaba trabajar mas bien poco, así que la familia subsistía de la limosna y de cuatro duros que sacaba la madre haciendo limpieza por las casas de alguna familias pudientes, ello hacia que anduvieran siempre mas bien justos de vestimenta así como de comida, recuerdo que cuando íbamos a la escuela si alguno tiraba algo de comida, estos se lanzaban como una fiera a por ella, devorándola nada mas cogerla. Alguna vez los vi comer cáscara de naranja con eso se dice todo.
Al estar tan justos de todo pues alguna cosilla que otra solían limpiar, como se dice en la mili, hubo mas de una vez que los tuvieron que expulsar de la escuela por se amigos de lo ajeno, posiblemente por la necesidad que tenían, del codo para abajo no tenían pereza. Se criaron claro esta, con ese miedo de haber si ahora se entera la guardia civil.
Estos muchachos crecieron y el mayor de ellos, se presento como aspirante a agente a la guardia civil, aprobó y fué destinado a la agrupación de trafico de Valencia.
Un día tomándonos unas cervezas junto, sacamos a comentario, lo mal que lo pasaron de pequeños y del miedo que le tenían a los civiles, va y me cuenta esta anécdota, me dice que siendo el guardia ya, iban un día de servicio la pareja de motoristas por la nacional tres y había unos naranjales repletos de naranjas hermosísimas a ambos lados de los arcenes, como solían ponerse uno en cada lado de la carretera, a este le entraron ganas de hacer un pipi y se puso a hacerlo junto a un naranjo, una vez terminado, saco un bolso de cuero negro que usaban entonces los guardias y se dispuso a llenarlo de unas hermosas naranjas, estaba en ello cuando el otro guardia que lo ve como esta cogiendo las naranjas, le pega un grito fuerte y le dice “LOS CIVILES” y va este y suelta las naranjas y sale corriendo dirección a su moto.
Cuando se toma cuenta de lo que acababa de hacer, dice seré jilipollas si los civiles somos nosotros. Así que acabamos riéndonos todos los amigos y diciendo aquello de (El miedo guarda la viña).
El padre era jornalero de profesión, y le gustaba trabajar mas bien poco, así que la familia subsistía de la limosna y de cuatro duros que sacaba la madre haciendo limpieza por las casas de alguna familias pudientes, ello hacia que anduvieran siempre mas bien justos de vestimenta así como de comida, recuerdo que cuando íbamos a la escuela si alguno tiraba algo de comida, estos se lanzaban como una fiera a por ella, devorándola nada mas cogerla. Alguna vez los vi comer cáscara de naranja con eso se dice todo.
Al estar tan justos de todo pues alguna cosilla que otra solían limpiar, como se dice en la mili, hubo mas de una vez que los tuvieron que expulsar de la escuela por se amigos de lo ajeno, posiblemente por la necesidad que tenían, del codo para abajo no tenían pereza. Se criaron claro esta, con ese miedo de haber si ahora se entera la guardia civil.
Estos muchachos crecieron y el mayor de ellos, se presento como aspirante a agente a la guardia civil, aprobó y fué destinado a la agrupación de trafico de Valencia.
Un día tomándonos unas cervezas junto, sacamos a comentario, lo mal que lo pasaron de pequeños y del miedo que le tenían a los civiles, va y me cuenta esta anécdota, me dice que siendo el guardia ya, iban un día de servicio la pareja de motoristas por la nacional tres y había unos naranjales repletos de naranjas hermosísimas a ambos lados de los arcenes, como solían ponerse uno en cada lado de la carretera, a este le entraron ganas de hacer un pipi y se puso a hacerlo junto a un naranjo, una vez terminado, saco un bolso de cuero negro que usaban entonces los guardias y se dispuso a llenarlo de unas hermosas naranjas, estaba en ello cuando el otro guardia que lo ve como esta cogiendo las naranjas, le pega un grito fuerte y le dice “LOS CIVILES” y va este y suelta las naranjas y sale corriendo dirección a su moto.
Cuando se toma cuenta de lo que acababa de hacer, dice seré jilipollas si los civiles somos nosotros. Así que acabamos riéndonos todos los amigos y diciendo aquello de (El miedo guarda la viña).
miércoles, 18 de marzo de 2009
Software libre.
Os adjunto un comentario sobre el software libre que leí el otro día en un foro.
Empecé hace tres o cuatro meses a utilizar el paquete Open Office, que es el equivalente del Microsoft Office, incluyendo como éste procesador de textos, hoja de cálculo, presentaciones (como el Power Point), base de datos y otras. Lo instalé en su versión para Windows, eso sí, me falta atreverme a dar el salto al sistema operativo Open de Ubuntu. También, timorato de mí, dejé y mantengo en paralelo ambos paquetes todavía, aunque en cuanto me caduque la licencia de Microsoft o me vuelva a venir con tonterías de que el XP ya no se actualiza más, eliminaré este último sin más.
Puedo aseguraros que estoy VERDADERAMENTE ENCANTADO: no es que sea "parecido" o "casi igual", es que es INCLUSO MEJOR, y no solamente porque sea totalmente gratuito de por vida (no sólo no te prohíben sino que te animan a copiarlo, distribuirlo a tus amigos, las actualizaciones son siempre gratuitas también,....) sino porque realmente funciona muy bien y es absolutamente intuitivo para los que estamos acostumbrados al Word, Excel o Power Point, con los que además es compatible: cualquier documento Microsoft Office se puede abrir en Open Office y viceversa.
Empecé hace tres o cuatro meses a utilizar el paquete Open Office, que es el equivalente del Microsoft Office, incluyendo como éste procesador de textos, hoja de cálculo, presentaciones (como el Power Point), base de datos y otras. Lo instalé en su versión para Windows, eso sí, me falta atreverme a dar el salto al sistema operativo Open de Ubuntu. También, timorato de mí, dejé y mantengo en paralelo ambos paquetes todavía, aunque en cuanto me caduque la licencia de Microsoft o me vuelva a venir con tonterías de que el XP ya no se actualiza más, eliminaré este último sin más.
Puedo aseguraros que estoy VERDADERAMENTE ENCANTADO: no es que sea "parecido" o "casi igual", es que es INCLUSO MEJOR, y no solamente porque sea totalmente gratuito de por vida (no sólo no te prohíben sino que te animan a copiarlo, distribuirlo a tus amigos, las actualizaciones son siempre gratuitas también,....) sino porque realmente funciona muy bien y es absolutamente intuitivo para los que estamos acostumbrados al Word, Excel o Power Point, con los que además es compatible: cualquier documento Microsoft Office se puede abrir en Open Office y viceversa.
martes, 17 de marzo de 2009
La manipulación de los alimentos.
En casa soy yo el encargado de comprar el pan cada día, y vengo observando últimamente que a mi panadera no le importa manipular el pan y seguidamente coger el dinero de la venta con las manos sin mas protección, me parece a mi que manipular pan y dinero a la vez no es muy higiénico que digamos.
Creo que esta forma de actuar es poco saludable e higiénica, por desgracia no es esta sola la que actúa así, si eres un poquito observador/a, veras que casi todos los comerciantes de productos alimenticios, lo normal es que actúen así, no cumplen ni de largo con las NORMAS SOBRE MANIPULACIÓN DE LOS ALIMENTOS existentes.
En fin como observo que la mala manipulación de alimentos es común en todos los establecimientos, solo puedo decir aquello de “Lo que no mata engorda”, o como dice el refrán: Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Creo que esta forma de actuar es poco saludable e higiénica, por desgracia no es esta sola la que actúa así, si eres un poquito observador/a, veras que casi todos los comerciantes de productos alimenticios, lo normal es que actúen así, no cumplen ni de largo con las NORMAS SOBRE MANIPULACIÓN DE LOS ALIMENTOS existentes.
En fin como observo que la mala manipulación de alimentos es común en todos los establecimientos, solo puedo decir aquello de “Lo que no mata engorda”, o como dice el refrán: Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
lunes, 16 de marzo de 2009
Poesia del diputado
Soy diputado del Congreso.
Y si falto a las sesiones.
Ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito acudir cuando se vota.
Que los diputados somos.
Ovejitas de un rebaño.
Para votar lo que digan.
Y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía.
Yo no sé por qué te inquietas.
Si por ser culiparlante.
Cobro mi sueldo y dietas.
Lo único que preciso.
De verdad, mamá no insistas.
Es conseguir otra vez.
Que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder.
Ser sumiso, ser amable.
Aplaudirle, por supuesto.
Cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario.
Fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!
Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!
Y si falto a las sesiones.
Ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito acudir cuando se vota.
Que los diputados somos.
Ovejitas de un rebaño.
Para votar lo que digan.
Y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía.
Yo no sé por qué te inquietas.
Si por ser culiparlante.
Cobro mi sueldo y dietas.
Lo único que preciso.
De verdad, mamá no insistas.
Es conseguir otra vez.
Que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder.
Ser sumiso, ser amable.
Aplaudirle, por supuesto.
Cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario.
Fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!
Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!
viernes, 13 de marzo de 2009
El fantasma de mi pueblo.
Recuerdo que siendo yo pequeño cuando aun vivía en mi pueblo, se oían rumores que había fantasmas, la verdad es que estos han existido siempre lo que pasa es que ahora son de otro tipo, los de antaño eran fantasmas de pelo en pecho como debe ser un buen fantasma que se precie.
Una noche un fantasma que salio a fantasmear, salio cargado con su escalera fabricada con dos chopos finos y largos cuyos travesaños era también de la misma madera, digo esto para que sepan la faena que le hizo la escalerita. Resulta que sale el fantasma con una sabana echada por encima de la cabeza y con unas cadenas a tipo de correa por la cintura iba arrastrándolas por el suelo y con su escalera se dirige a hacer el iden.
Así anduvo el fantasma varias noches, es mas la madres nos avisaban a los niños (Hijo mío al encenderse las luces veniros para casa que dicen que hay un fantasma, no sea que os haga algo a vosotros que sois pequeños) la verdad es que daba un poco de grima.
Una de las noches que el fantasma apoyo la escalera en una ventana que daba a un primer piso al salir de fantasmear ya con el trabajo hecho, se le rompió un peldaño de la escalera, se cayo de esta y se rompió una pierna.
A partir de aquel día quedó todo claro, la ventana en la que apareció la escalera vivía una viudita de vida alegre, y el fantasma resulto ser un vecino mío casado sin hijos que le costo la broma 40 días de escayola y ser el hazmerreír del pueblo, casi le costo su matrimonio, estuvieron a punto de separarse, no lo hicieron por que entonces era un palo para la familia y una ofensa para el esposo.
Una noche un fantasma que salio a fantasmear, salio cargado con su escalera fabricada con dos chopos finos y largos cuyos travesaños era también de la misma madera, digo esto para que sepan la faena que le hizo la escalerita. Resulta que sale el fantasma con una sabana echada por encima de la cabeza y con unas cadenas a tipo de correa por la cintura iba arrastrándolas por el suelo y con su escalera se dirige a hacer el iden.
Así anduvo el fantasma varias noches, es mas la madres nos avisaban a los niños (Hijo mío al encenderse las luces veniros para casa que dicen que hay un fantasma, no sea que os haga algo a vosotros que sois pequeños) la verdad es que daba un poco de grima.
Una de las noches que el fantasma apoyo la escalera en una ventana que daba a un primer piso al salir de fantasmear ya con el trabajo hecho, se le rompió un peldaño de la escalera, se cayo de esta y se rompió una pierna.
A partir de aquel día quedó todo claro, la ventana en la que apareció la escalera vivía una viudita de vida alegre, y el fantasma resulto ser un vecino mío casado sin hijos que le costo la broma 40 días de escayola y ser el hazmerreír del pueblo, casi le costo su matrimonio, estuvieron a punto de separarse, no lo hicieron por que entonces era un palo para la familia y una ofensa para el esposo.
jueves, 12 de marzo de 2009
Romance de togas y venados
Mañanita de Febrero
al campo salió Garzón,
mas no a desenterrar rojos
sino a cazar el muflón.
Alcahuete le acompaña
un ministro bermellón
de modales desabridos
y bermeja la color.
Y tras los dos nobles brutos,
séquito multicolor:
funcionarios lameculos,
periodistas de capón,
agradecidos estómagos
y hasta algún gay maricón.
Diversas zorras y guarros
amenizan la sesión,
y entre tanta fauna inquieta
algún pepero cagón
de la facción gallardona
ojea la caza mayor.
A una señal del togado
comienza la diversión
y tras gentil tiroteo
caen ciervos al por mayor.
La demócrata jauría
se solaza con fruición
mas una sombra de duda
surge tras la confusión:
" ¿do está el juez?"
alguno exclama
con cierta preocupación.
Y es que entre tanto venado
no se distingue a Garzón.
al campo salió Garzón,
mas no a desenterrar rojos
sino a cazar el muflón.
Alcahuete le acompaña
un ministro bermellón
de modales desabridos
y bermeja la color.
Y tras los dos nobles brutos,
séquito multicolor:
funcionarios lameculos,
periodistas de capón,
agradecidos estómagos
y hasta algún gay maricón.
Diversas zorras y guarros
amenizan la sesión,
y entre tanta fauna inquieta
algún pepero cagón
de la facción gallardona
ojea la caza mayor.
A una señal del togado
comienza la diversión
y tras gentil tiroteo
caen ciervos al por mayor.
La demócrata jauría
se solaza con fruición
mas una sombra de duda
surge tras la confusión:
" ¿do está el juez?"
alguno exclama
con cierta preocupación.
Y es que entre tanto venado
no se distingue a Garzón.
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