lunes, 23 de agosto de 2021

La ciencia ha hablado: se necesita acción climática urgente.


 


Con el tiempo que llevamos desde que se empezó en los 70, hay conceptos que  todavía no se han aterrizado, como el CO2 y las ppm, pues incluso en foros especializados (incluidos ecologistas)   realmente  no saben muy bien explicarlo. Por intentarlo no pasa nada.

Respecto al CO2 se mide en toneladas, poca gente entiende que es una tonelada de CO2 y cuando se aterriza en gramos, no se puede explicar. Por ejemplo si  se hace un Kilómetro  en un coche medio, un corsa  se emiten más o menos  100 gramos de CO2, esto equivale al CO2 que existe en 62 botellines de 33 cm3 (cada uno contiene 1,6 gramos de CO2). Esto éticamente no se puede explicar en ningún colegio, pues los profesores  van con coche y si cada uno hace 10 kilómetros de trayecto, serian 620 botellines, como este no puede tomar tantos, en una clase de 30 alumnos, se debería tomar cada alumno  20 botellines para tener emisiones nulas y no echarlas en forma de metano. Esto es imposible de explicar y a la vez  dar ejemplo.

Tampoco desde ámbitos ecologistas  donde alguno se puede hacer 100 kilómetros para ver pájaros y luego bebe agua mineral, ante los 6200 botellines que le tocarían. En la foto de Greenpeace que aparece el fuego, hay tiradas en el suelo de la playa restos que indirectamente contribuyen al calentamiento y a los incendios por el efecto lupa, y  donde  los fuegos  alcanzar un nivel 6  imposibles de parar, pues no son los de antes, debido a las altas temperaturas y al aumento de combustible por no limpiar los bosques. De ahí el ejemplo del chiste del niño que pregunta, y el padre (que tampoco  le explicaron las unidades) le  responde reaccionariamente para  seguir avivando, digamos que el fuego del suicidio colectivo a largo plazo.

 Además que todo no es CO2, sino que este aporta  cifras en torno  al 60% del total, no digo  nada del metano que también está subestimado  pues el factor multiplicador , no es 23 veces mayor ,pues el largo plazo no soluciona nada ,ya que si lo pesamos a los 20 años donde podemos arreglar algo ,su  peso se dispararía  al menos por 63. Sin utilizar esta unidades de medida del CO2 de manera fácil, como el euro o el metro para  saber cuánto estamos emitiendo, me da  que hay poco que hacer, pues sino se mide, no se controla y todo  se degrada. Las innumerables consecuencias tampoco se pesan bien, pues hace unos días se veía a las gaviotas  aterrizar por la playa en busca de comida que se  dejan a la tarde, puede que los peces  de los que se alimentaban, cada vez bajan  más abajo (si   no es como el mar menor),  porque no resisten el calor, si es así como afirman algunos estudios, costará más cogerlos, subirá  el precio del pescado y la pensión es la que es.

El otro concepto son las  PPM actualmente 430 ppm, que entiendo como partes por millón que en realidad son muy pocas si consideramos 1 metro cubico de aire donde hay 1 millón de centímetros cubicos, pero  hay que tener en cuenta, que la atmosfera son 12 kilómetros. Si suponemos 500 ppm en 1 m3 y las proyectamos en la parte de abajo de ese m3. Tendríamos que en una columna de cada 20 m3, se rellenaría una capa de 1 cm3  pues serian 100x100 = 10000 cm3.  En toda la atmosfera tendríamos por tanto una corona alrededor de la tierra con  una capa de 600 cm de espesor  o sea 6 m ( como dos pisos de alto), y si en vez de 500 ppm, consideramos  las  430 ppm actuales, nos  saldría    una corona de una capa concentrada de solo CO2  de espesor equivalente  de 5,16 m que sería la que impediría salir la radiación en ese cambio de frecuencia  que se produce, pues entra la radiación del sol a una frecuencia , y cuando  intenta salir en otra frecuencia ésta  queda atrapada, produciendo el tan cacareado  efecto invernadero. Realmente El CO2 no está concentrado en esa capa, sino disperso, y alguna radiación escapa, pero ese grosor nos ayuda a entender si tiene sentido   echar y echar, más y más CO2 a la atmosfera, cuando hay tecnologías  que las pueden evitar.

sábado, 24 de julio de 2021

Meminisse (Para el recuerdo)


 

Si no yerro, hoy es el último día en el que se puede recordar sin cometer un delito, los logros, avances y mejoras del régimen franquista. Por otra parte, lo haré con el desahogo y la sinceridad de quien no fue nunca partidario de la figura del Generalísimo.

Franco comandó al Ejército Nacional en la Guerra Civil. Las guerras son cruentas, y la de España lo fue de un lado y del otro. Franco no se alzó contra una democracia el 18 de julio de 1936. La segunda República dejó de ser demócrata en 1934, cuando el golpe de Estado socialista y el Gobierno del Frente Popular que habían perdido las elecciones. Con anterioridad a 1936, la segunda República desbarató los Derechos Humanos, incendió templos e iglesias, y asesinó desde el Poder a muchos de sus detractores.

Una camioneta oficial con policías a las órdenes del dirigente socialista Indalecio Prieto, aparcó junto a la casa del dirigente conservador don José Calvo-Sotelo. Los esbirros de Prieto detuvieron al líder de la Oposición, y le descerrajaron dos tiros en la nuca.

Días más tarde, la Guerra Civil comenzó.

Las fuerzas nacionales eran mucho menos poderosas que las republicanas. El marxismo-leninismo perdió la guerra por su desorden y ausencia de ideales. Un millón de muertos, la mayoría de ellos en las retaguardias. La URSS fue derrotada.

Y Franco se encontró en 1939 con una nación en ruina. Treinta años más tarde era la octava potencia económica del mundo.

Franco construyó más de cinco millones de viviendas sociales protegidas. Creó una infraestructura de transportes, abriendo carreteras y autopistas. España dejó de morirse de sed gracias a los pantanos, como bien reconoció Felipe González. Instituyó la Seguridad Social, y al cabo de los años, falleció en la habitación de uno de sus grandes hospitales de la Sanidad Pública, La Paz.

Las empresas se vieron obligadas a abonar a sus empleados las pagas extraordinarias de Navidad y del 18 de julio, a las que ningún obrero o trabajador socialista renunció. El poder de Franco fue autoritario, pero los políticos robaron muy poco. Prueba de ello es que, sin apenas carga impositiva, se realizaron obras públicas de dimensiones excepcionales. Y llegó el dinero del exterior. Se crearon miles de empresas y en España había un Gobierno,  no diecisiete. Cataluña y el País Vasco fueron las dos regiones mimadas del Régimen.

Después del boicot de la ONU, auspiciado por el exilio republicano, las naciones libres se abrieron a España. El Presidente de los Estados Unidos, Eisenhower, visitó España y abrazó a Franco. Estuvo tres días en España y no veintinueve segundos, como Sánchez con Biden.  La diplomacia española salvó la vida a decenas de miles de judíos. Su embajador Ángel Sanz Briz y su gesta así lo demuestran. No fue generoso con Don Juán, el exiliado de más largo destierro, pero dejó abierta la sucesión y el futuro. En cierta ocasión el Príncipe le pidió asistir a los Consejos de Ministros.

-"Puede hacerlo cuando Su Alteza lo estime oportuno. Pero no le va a servir de nada. Cuando sea Rey, tendrá que impulsar una democracia europea”.

Durante su régimen creó la clase media, predominante en España. Una clase maltratada en la actualidad y que es la base y el sostén de todo país económicamente fuerte.  Sabía perfectamente que su régimen desaparecería con su muerte.

“Alteza, ante todo, mantenga la unidad de España”.

De la ruina a la potencia mundial. Espero no haber delinquido recordando algunos de sus logros.

lunes, 12 de julio de 2021

El estrés y la salud.


 

La OMS define el estrés como “el conjunto de acciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción”. El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional que nos pone en alerta dispuestos para la acción (lucha o huida).

Son muchos los factores por los que se puede producir el estrés (económicos, familiares, relaciones personales, miedos, ansiedad, inseguridad, etc.) En pequeños episodios puede ser positivo porque nos ayuda a evitar el peligro o a solucionar una situación límite. Pero cuando la situación de estrés es muy duradera o se da con mucha frecuencia puede producir diversos trastornos en el organismo, la enfermedad o incluso la muerte.

El estrés, según su intensidad y duración, nos puede afectar de dos maneras: la primera es que disminuye o bloquea la actividad digestiva con lo cual se frena el mantenimiento y crecimiento de las distintas células del cuerpo, provocando la debilidad, enfermedad o muerte de muchas de ellas; la segunda es que disminuye o bloquea el sistema inmunitario, con lo cual todo el cuerpo se queda desprotegido, dejando el camino libre a los microorganismos y toxinas nocivas que afectan negativamente a la salud; los parásitos, bacterias, virus, microorganismos en general, internos o externos, que normalmente están arraya con un sistema inmune activo, al estar bloqueado, nos dañan el organismo.

Tenemos que ser conscientes de que los miedos, la ansiedad, el nerviosismo y todos los estados estresantes, afectan negativamente a nuestra salud, por lo cual debemos hacer todo lo posible por evitarlos, disminuirlos o controlarlos de la mejor manera que sepamos o podamos: haciendo respiraciones profundas, ejercicios de relajación, no tomando excitantes, procurando ver los problemas y situaciones complejas de la forma más positiva posible, hacer ejercicio físico, buscar las causas de esa situación estresante, serenarse y hacer los cambios necesarios para reducir o evitarlas, etc.

Una alimentación equilibrada, el ejercicio físico y mental, el control de las situaciones estresantes y el descanso, son fundamentales para la salud y una buena calidad de vida, y están a nuestro alcance para poderlas realizar y controlar nosotros mismos. Por tanto estamos obligados a tomar las riendas de nuestra propia salud en todos los sentidos, pues la salud es particularmente nuestra y por esta razón somos los máximos responsables de ella,

La OMS define el estrés como “el conjunto de acciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción”. El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional que nos pone en alerta dispuestos para la acción (lucha o huida).
Son muchos los factores por los que se puede producir el estrés (económicos, familiares, relaciones personales, miedos, ansiedad, inseguridad, etc.) En pequeños episodios puede ser positivo porque nos ayuda a evitar el peligro o a solucionar una situación límite. Pero cuando la situación de estrés es muy duradera o se da con mucha frecuencia puede producir diversos trastornos en el organismo, la enfermedad o incluso la muerte.
El estrés, según su intensidad y duración, nos puede afectar de dos maneras: la primera es que disminuye o bloquea la actividad digestiva con lo cual se frena el mantenimiento y crecimiento de las distintas células del cuerpo, provocando la debilidad, enfermedad o muerte de muchas de ellas; la segunda es que disminuye o bloquea el sistema inmunitario, con lo cual todo el cuerpo se queda desprotegido, dejando el camino libre a los microorganismos y toxinas nocivas que afectan negativamente a la salud; los parásitos, bacterias, virus, microorganismos en general, internos o externos, que normalmente están arraya con un sistema inmune activo, al estar bloqueado, nos dañan el organismo.
Tenemos que ser conscientes de que los miedos, la ansiedad, el nerviosismo y todos los estados estresantes, afectan negativamente a nuestra salud, por lo cual debemos hacer todo lo posible por evitarlos, disminuirlos o controlarlos de la mejor manera que sepamos o podamos: haciendo respiraciones profundas, ejercicios de relajación, no tomando excitantes, procurando ver los problemas y situaciones complejas de la forma más positiva posible, hacer ejercicio físico, buscar las causas de esa situación estresante, serenarse y hacer los cambios necesarios para reducir o evitarlas, etc.
Una alimentación equilibrada, el ejercicio físico y mental, el control de las situaciones estresantes y el descanso, son fundamentales para la salud y una buena calidad de vida, y están a nuestro alcance para poderlas realizar y controlar nosotros mismos. Por tanto estamos obligados a tomar las riendas de nuestra propia salud en todos los sentidos, pues la salud es particularmente nuestra y por esta razón somos los máximos responsables de ella.