miércoles, 1 de julio de 2020

Lo que el viento se llevó.


La plataforma HBO quita parece que temporalmente de su catálogo "Lo que el viento se llevó", se supone porque este histórico film tiene tintes racistas, increíble, si hubiera que quitar del mundo artístico (en todas sus facetas) todo aquello que es susceptible de ser calificado como racista, o lo que directamente lo es, habría que suprimir una parte nada despreciable de la propia la literatura y demás artes.

Una salvedad, otra cosa es que en Londres hoy se han derribado algunas estatuas de prohombres que construyeron su fortuna con el tráfico de esclavos, bien, eso no es reescribir la historia, eso es no permitir el ensalzamiento, mucho menos el respeto, de aquellos que hicieron fortuna con conductas que hoy no son admisibles.    De todas formas, no se debe juzgar la historia con los ojos y la percepción que tenemos (?) hoy, no se trata de suprimir o reescribirla, muy al contrario, se trata de conocerla a fondo para evolucionar en el sentido positivo.

Se entiende, que la muerte del Sr. George Floyd es una escena que llueve sobre mojado, demasiadas veces y demasiado a menudo un policía de raza blanca se ensaña con un ciudadano de raza negra, no puede ser, no es por falta de legislación al respecto, es sencillamente porque seguimos siendo racistas en mayor o menor medida, y que esos hechos provoquen la ira de una parte de la población, afortunadamente la provocan, la ira en bastantes y debería suponer la vergüenza en todos.   Seguiremos avanzando mas allá de las leyes de las que nos vayamos dotando, en aprender a mirar al diferente como un ser con la misma dignidad que nosotros, exactamente la misma.

También al respecto, hay estudios hechos por instituciones especializadas que ponderan en cifras el racismo pluridireccional, es decir, cuántos ciudadanos de raza blanca mueren en manos de un ciudadano de raza negra y al revés, y hay conclusiones sorprendentes, todo junto es una pena.    De lo que estoy seguro es que las generaciones posteriores nos mejorarán como seres humanos, estoy seguro.

Pero acabando, los directivos de HBO son unos inconscientes y cobardes, subidos en la ola de la hipocresía de marketing, no saben, no pueden imaginar porque no tiene imaginación, que Scarlett O'Hara dijo lo que dijo, pero también quiso decir ... ... ¡A Dios pongo por testigo que jamás volveré a ser racista!



martes, 30 de junio de 2020

El Congreso respalda con un amplísimo sí el decreto de nueva normalidad del Gobierno.


“El PP reclama planes de contingencia, medidas de refuerzo en puertos y aeropuertos, control de la movilidad —el Gobierno ya ha dicho que esto no es posible sin recurrir al estado de alarma—,” Claro, por eso ocurre esto, por haber pasado todas las competencias de la sanidad a las autonomías y el Estado quedarse vacío sin ningún contenido ni poder de regulación. Y por eso el Gobierno necesita decretar el estado de alarma y no solo el confinamiento como en la mayoría de los países de nuestro entorno y en otras democracias, pero sin el poder que tienen en nuestro País las autonomías.

Ana Pastor “Esto no es un tema de competencias —señaló a los grupos nacionalistas, socios del Ejecutivo y siempre celosos del reparto de poder—, sino de salud pública. Sean generosos y doten al Ministerio de Sanidad de los instrumentos necesarios para hacer una política nacional. No tengamos una visión partidista". Ósea que las comunidades autónomas son en definitiva las que tienen el poder en España en esta y en otras materias y, el PP a través de Ana Pastor pide a los nacionalistas (los que más influencia tienen en la política en toda España) que sean generosos con el Estado ¡¡para mear y no echar gota!!.

El PNV avisa: no aceptará una "merma" de competencias durante la tramitación. Luego lo que se negocia como siempre son las competencias o quien manda, reparto de poder entre ellos, en este caso entre los virreyes autonómicos y el virrey del estado, en la aplicación de servicios esenciales como la sanidad que, en teoría afecta por igual a todos los ciudadanos de este País, sin diferencias ni restricciones entre comunidades autónomas, razón suficiente para que esta competencia fuera exclusiva de la administración central del Estado.

Como en todas las negociaciones y consensos no se negocia nada que afecte directamente a los ciudadanos, a la mejora de sus prestaciones, a mejorar la calidad de servicio, nada de nada, solo se negocia el reparto de poder entre unos partidos políticos y otros, los ciudadanos, para bien o para mal, quedan al margen de todo y los políticos defienden sus privilegios con parches para seguir viviendo, engañando al pueblo, repartiéndose el poder y privilegios. Lo normal en una falsa democracia.

lunes, 29 de junio de 2020

Cuando el provincianismo cambia de lado.


No se trata de pontificar sobre que cualquier tiempo pasado fue mejor, no, porque eso normalmente no es cierto, pero en esta tarde sin motivo alguno, ya hace un tiempo sin recorrer los 6 kilómetros. que separan la localidad donde vivo de Barcelona, quizá por nostalgia, quizá por necesidad, se me viene a la mente la ciudad que disfruté y viví durante una buena parte de mi vida.    La Barcelona una ciudad cosmopolita, mediterránea, europea, eso lo sigue siendo, pero aquella ciudad dónde se podía tener acceso a la vanguardia en casi todos los aspectos, que colmaba las aspiraciones de todas las tendencias, sociales, culturales, políticas, aquella ciudad que fue punta de lanza de cualquier proceso imaginativo rupturista o no, aquella ciudad o ya no existe o yo ya no la veo.

En varias oportunidades viajé a Madrid por diversas razones, mas ciudad, por tamaño, por número de habitantes y una ciudad hermosa donde las haya, pero siempre me daba la sensación de ser, dicho con todos los respetos una grandísima ciudad en muchos órdenes pero con un barniz provinciano, siempre me dio la sensación de que no iba lo suficientemente bien vestido, que mi atuendo era demasiado descuidado y desenfadado para el lugar que estaba visitando.    Definitivamente, Madrid era una ciudad encantadora y señorialmente provinciana, sin que por ello me atreva a discutirle el título de Villa y Corte, todo lo contrario.

Disponemos en España de ciudades preciosas, para ello hay gustos, apreciaciones, consideraciones de toda condición, para gustos se pintan colores, pero de lo que yo he visto, de lo que yo he podido pulsar, vaya mi recuerdo para de Norte a Sur y de Oeste a Este las siguientes, La Coruña, Oviedo, Santander, San Sebastián, Vitoria, Pamplona, Córdoba, Granada y alguna más que ahora injustamente olvido, posteriormente, dos ciudades que han tenido una progresión fantástica, Bilbao y Valencia.    Por supuesto, limitado de mí, de lo que conozco, he visto virtualmente maravillas como Toledo, Cáceres, etc.

Barcelona era el mejor escenario para todo aquel que tuviera algo que exponer, si tenía calidad triunfaría, era la capital del mundo editorial en español, claro también en catalán, era el mejor escaparate para presentar ideas, productos, etc., formas de vivir, de expresarse, era el máximo exponente de la industria farmacéutica, textil, de la universidad para extranjeros, etc., etc., era sin duda alguna una capital europea con todas las letras, actualmente el potencial económico de la ciudad sigue siendo considerable, con tendencia a disminuir, pero todavía considerable, pero todo indica que la condición provinciana, localista, cerrada, como se quiera expresar o todos los conceptos juntos, hace tiempo ya que cambió y la vanguardia está justamente a 625 km. de esta ciudad que tanto quiero. Solo conozco un caso comparable, La Montreal de Quebec con respecto a Toronto, los jóvenes quebequenses tienen que emigrar en busca de un futuro por mor del exaltamiento de la "identidad monocolor", cuando lo verdaderamente enriquecedor en todos los sentidos es sin perder la identidad, tener la mente y el espíritu abierto, o todavía mejor, compartir y asumir dos identidades.