jueves, 13 de agosto de 2020

¿Mentir ya no es pecado?

La primera mentira escandaliza. La segunda molesta. Y a partir de ahí se va convirtiendo en una rutina inocua y ligera.

Ahora resulta que el comité de expertos era Simón. En eso consistía el presunto sanedrín de autoridades en epidemiología que el Gobierno citaba como referencia -o más bien como coartada- científica.

Simón y su camarilla, que rima con mascarilla, la más famosa, nociva y puede que letal de sus mentiras.

Simón el que no veía peligro en la manifestación del 8-M.

Simón el que se alegra de que no vengan los turistas.

Simón el que manipulaba las estadísticas-«hay doce mil muertos que no sabemos dónde poner»- para minimizar el balance de víctimas.

Simón el médico que aceptó rebajar la jerarquía de la medicina al servicio de la complicidad política.

Simón el Cuentista.

Simón el Falsario, igual que hay un Simón el Fanático en la Biblia. Él era el asesor áulico en jefe, que más que aconsejar se limitaba a obedecer las consignas emitidas por el Gabinete monclovita. Por eso no daban los nombres alegando no se sabe qué clase de protección jurídica. Simplemente porque no había ninguna junta de especialistas. Cuando la mentira se vuelve impune, por repetición, por costumbre, llega un momento en queni siquiera importa reconocerla.

Qué más da, si no va a tener consecuencias, ni electorales, ni penales, ni éticas.

Al cabo de un tiempo, y si no hay más remedio, se confiesa la verdad con un cierto aire de displicencia y se aguantan las escasas críticas como quien espera que escampe una breve tormenta.

El gran descubrimiento del sanchismo es que a la mayoría de la gente no le importa que se les mienta. O que el embuste adquiere una inmunidad proporcional a su frecuencia. El primero escandaliza, el segundo molesta, y a partir de ahí se va transformando en una rutina inocua, intrascendente, ligera, hasta obtener una bula social completa. Parafraseando a Camba se podría decir que Sánchez miente como se dice que el gato maúlla, el caballo relincha o la gallina cacarea: como una especie de atributo natural, de característica congénita. Y así ha ido quedando moralmente despenalizada no sólo la mentira, sino la ocultación de Estado.

Durante la pandemia, el poder ha institucionalizado la estrategia del engaño. Nada era real, salvo el marco autoritario que permitía convertir la gestión en un mero simulacro. Los científicos eran fantasmas; los criterios de desescalada, un albur; el mando único, un fárrago de bandazos arbitrarios; los fallecidos, una cifra de quita y pon en una hoja de cálculo. Ni siquiera eran ciertas las cifras de contagio porque sólo se contabilizaban los enfermos verificados por el protocolo sanitario. Lo único real era el descaro con que Simón escenificaba la comunicación del caos.

Cuando acabe la pesadilla lo recompensarán con un buen cargo; antes conviene que siga representando hasta el final el papel de pararrayos humano. Haremos lo que decidan los expertos, decían. Hay que reconocerles el mérito de saber aguantarse la risa.

 

miércoles, 12 de agosto de 2020

¿Porque sois tan inconscientes?


Nada más pasar a la fase 3 en la que ya se podía circular e ir a donde te saliera de tu alma, sin ser adivino, que no lo soy, esto es cuestión de tiempo que volvamos atrás otra vez porque hay mucho inconsciente y así ha sido.

En Barcelona y su área metropolitana, hoy dice la radio que ha habido unos mil trescientos nuevos caso de afectados del covid 19, yo vivo en esa área metropolitana en Badalona y la verdad es que da miedo ver como la gente sobres todo la joven y no es racismo pero la mayoría son extranjeros que o no llevan mascarilla o si la llevan, la llevan en la barbilla o en el codo, esto es lo que vulgarmente se llama cumplir y mentir.

Dicen que la policía va a multar hasta con 300 euros al que no la lleve, pero con esto pasa como con los pipicans o el ir hablando con el móvil conduciendo, hay sanción pero nunca he vista multar a nadie que incumpla la ley, parece ser que es verdad que se cumple aquello que dice que las leyes están para no cumplirlas.

En fin que el Señor nos coja confesados porque si con cuarenta grados a la sombra el maldito virus como ataca, a ver cuando llegue el otoño y el invierno vamos a caer como moscas, toco madera.

viernes, 24 de julio de 2020

Servicio público si o no.



En España el servicio telefónico era un servicio elemental y en el pueblo (o caserío) más alejado de la civilización, había un teléfono de batería local instalado en alguna de las casas del pueblo.

En ocasiones se trataba de un circuito de hilo desnudo de 10, 15, y más Km. para dar servicio muchas veces a núcleos de diez / veinte personas, he conocido (porque tocaba repararlos) en Tárrega (Lérida) donde se encuentra con las provincias de Huesca y Tarragona, pueblos (por llamarles de alguna manera) Ribe, Cedo, Hostafranch, La ratera, y alguno más, que no tenían luz eléctrica y en los meses de invierno (por las enormes nevadas) quedaban casi completamente aislados, pero a pesar de ello el circuito telefónico permanecía activo (por lo que pudiera pasar).

Es evidente que la inversión y el mantenimiento de aquellas infraestructuras eran ruinosas a todas luces, pero el servicio telefónico entonces era considerado esencial, la compañía era estatal, sus empleados eran considerados una gran familia, sus beneficios no eran multimillonarios, sus directivos tenían sueldos muy muy buenos, pero no eran multimillonarios ni se jubilaban con pensiones escandalosamente multimillonarias, como empezó a pasar cuando se privatizó y ha seguido "engordando" a medida que se hacía la multinacional que es hoy en día. 

Consecuencia, antes primaba el servicio público (había que llegar al último rincón del país) y el bienestar de la plantilla, ahora lo que no es rentable no se toca, lo prioritario es la cuenta de resultados que permita mantener el estatus de las élites y el que no pueda permitirse una línea telefónica que se busque la vida, se ofrece cierta calidad del servicio en las ciudades pero en los pueblos si no funciona un teléfono durante una semana, que usen el Tantán, hace más de quince años que no veo celadores y empalmadores por ningún sitio y los de la contrata ni han oído hablar de lo que significa hacer un cambio de sección.

Según yo lo veo, cualquier tiempo pasado fue mejor.
No estoy de acuerdo con el mantenimiento actual deberían modificarlo por otro más efectivo, siempre que no se fuerce por la Administración a que cargue con esa "subvención" (de manera encubierta) una empresa que no es pública y se supone tiene que competir en pie de igualdad con otras a las que paradójicamente se les dio mucho trato de favor (absolutamente injustificado desde mi punto de vista, si tenemos en cuenta el origen y la potencia de las mismas) al menos en los años 90 en que lo ví de primera mano (no conozco la situación actual en ese sentido).

Dicho lo cual, me reafirmo en que la necesidad actual de ese servicio público es absolutamente residual hoy en día, yo lo limitaría exclusivamente a llamadas de emergencia en dispositivos simplificados ad-hoc que podrían ser simples postes similares a los de las estaciones Renfe o Metro o párquines, pero conectados al 112, que podrían utilizar la red móvil (pagando el servicio las administraciones, no el usuario) y que podrían implantarse fácilmente en puntos estratégicos utilizando otras infraestructuras, como semáforos, farolas, parquímetros, edificios públicos o incluso privados,.... En cuanto a las comunicaciones privadas, que hoy en día pueden hacerse incluso  vía Internet gratuitamente desde cualquier ordenador y cualquier zona wifi gratuita, me parece un despropósito forzar el mantenimiento de una infraestructura muy cara de mantener (y ese coste "alguien" lo paga, no nos engañemos) y prácticamente innecesaria por ser absolutamente infrautilizada.

Basta observar en las escasísimas cabinas que aún quedan, el prácticamente nulo uso que se hace de ellas. Os animo, si conocéis alguna, a sentaros delante de ella un buen rato y contar los usuarios que acuden (yo lo he hecho años atrás, en la playa y en plena temporada: NI UNO en más de una hora con el paseo marítimo lleno de gente. Y sin llegar a sentarme pero sí pasando por su lado, no recuerdo haber visto nunca a nadie utilizarla (y os aseguro que me fijo, en eso sí)

Creo que la telefonía de uso público dejo de ser rentable , hace muchísimos años - algunos estábamos todavía en " activo profesional "  -  y sin embargo las leyes obligaban a que la Telefónica - operador mayoritario en un mercado de una teórica "libre competencia empresarial  "  las siguiera manteniendo  y eso  personalmente ,me parecía injusto .  Ahora parece que las cosas están cambiando y  aunque "todos" tengamos " móviles " ( según las estadísticas yo tengo 1,14 teléfonos móviles  con línea  ) parece fundamental que  las cabinas y los TUP continúen existiendo y dando servicio .