martes, 12 de mayo de 2020

Ordena multar a quien lleve una bandera de España en su coche.


Es un ataque a la libertad». Carolina fue multada por la Policía de Grande-Marlaska simplemente por llevar la bandera de España en su coche.
A pesar de que ella le intentó repetir, por activa y por pasiva, al agente que la interceptó, que ella iba de compras al Corte Inglés de Castellana, y no a la manifestación finalmente prohibida el pasado sábado 2 de mayo, se llevó la multa igualmente.

Según los organizadores de esa marcha, los participantes en dicha protesta debían portar la bandera de España en forma visible en su vehículo. Sin embargo, acabaron pagando todos aquellos que simplemente lucen la enseña nacional en su día a día para simbolizar la unión y el apoyo que pretenden transmitir para que todos superemos los efectos de la pandemia.
Estamos ante un ejemplo más de la violación de derechos fundamentales que viene cometiendo el Gobierno Sánchez-Iglesias escudándose en el estado de alarma, que reviste de hecho las características propias de un estado de excepción encubierto.

Lo que cabe preguntarse, por otra parte, es: ¿qué tiene que decir la UE sobre esto?

Por menos que esto, Bruselas ha dirigido críticas muy duras contra países como Polonia y Hungría, donde no se está dando una situación que se parezca ni por asomo a los atropellos que estamos sufriendo en España a manos del ejecutivo.

¿Tal vez el silencio de la UE se debe a que Polonia y Hungría tienen gobiernos conservadores y España uno socialista?

No sé hasta qué punto esto será tal como se dice en el video, pero hay una cosa muy clara. No hay libertades ni derechos de ningún tipo cuando estos son otorgados por alguien (el sistema) y no ganados conquistados por el propio pueblo. Cuando alguien, el gobierno del sistema, te da unos derechos igual que te los da, te los quita cuando le interesa según su conveniencia. Nunca son derechos de propiedad del pueblo sino del que te los da.

lunes, 11 de mayo de 2020

¡Pagad, pagad, malditos (contribuyentes, claro)!



Los políticos y allegados que respaldan al Gobierno mantienen oficialmente los llamamientos a la unidad y a la lealtad a todas las fuerzas políticas y al pueblo para que este último cumpla lo que se le dice, sea solidario, obediente y apoye al Gobierno. Pero lejos de estas palabrerías está el ejemplo, que como alguien dijo en alguna ocasión, las palabras son buenas pero los ejemplos arrastran. Los hechos indican todo lo contrario mientras que al pueblo se le están quitando derechos y libertades, si es que alguna vez las tuvo, y se le dibuja una escena de penurias y sacrificios. Ellos los políticos y a la cabeza el Gobierno y todos los que le respaldan siguen aumentando el gasto político, pagando todo tipo de subvenciones a partidos políticos, medios de comunicación, nombran nuevos altos cargos en la administración, aumentan sus sueldos con nuevas comisiones en el Parlamento que no sirven para nada, excepto para subirse el sueldo, conservan sus dietas y todo tipo de gastos, etc. Incluso hacen negocio aprovechando las compras rápidas de material sanitario. En una palabra, gasto y despilfarro del dinero público. Y mientras el pueblo viéndolas venir temeroso de lo que le espera, que se intuye poco bueno, pagando impuestos los que tengan trabajo para subsistir y cobrando el subsidio que el gobierno quiera dar a los que no tengan nada, para que le sigan votando.