domingo, 9 de diciembre de 2018

Sigue la semana de la ciencia y comienza Matelec.


Los que tenemos una guerra declarada a los  kilos de más, muchos estudiamos  el sistema métrico decimal  aquello del metro, el segundo y el kilogramo. Íbamos con una pelín de retraso, cuando en realidad  ya estaba en vigor el Sistema Internacional desde 1960  que nos perdimos de ver los actos protocolarios ,pues en aquellos tiempos no había peregrinaciones a los templos modernos como la  Disney,(y de paso aprovechar el viaje a Paris para ver el congreso) pues  no existían.

 Con el SI se añadieron según dicen  el amperio (curiosa nueva definición aunque muchos pasen de ella y empleen unidades secundarias como el voltio y el ohmio para definir la fundamental ) ,el Kelvin ,la candela y  el mol ,y  lo usa más o menos el 95% del  mundo , pues aunque digan que no, los  estadounidenses  en el tema científico, también lo usan.

 Por lo general  se empezaron  las definiciones de las unidades de medida de acuerdo a la naturaleza  y ahí entraba hasta el codo del faraón, o  posteriormente  pensando en lo que se iba hacer con la medida   ,pero esto puede generar una barrera o un atraso, pues si defino el café como lo que sale del puchero cuando meto unos granos a hervir, si en un momento dado meto un sobre o una capsula ,me encuentro que ya no me vale  la definición porque se ha progresado o se ha mejorado  la técnica o el formato. 

De hecho la nanotecnología al parecer ha estado  algo parada porque  las precisiones que se alcanzaban no había formas de medirlas y ponerse de acuerdo en las comunidades científicas.

En toda esta historia lo que pretenden, y  lo dicen claramente, es separar las realizaciones de las mediciones. Hemos visto como se han sucedido 2 guerras mundiales, y lo mismo que han respetado, podrían no haberlo hecho, y haberle dado unos zurriagazos al Kilo, ya  hemos visto como la barbarie, no respeta  ni el arte de Palmira, o sin ir muy lejos los bombardeos en el Prado durante la guerra civil, y según indican las urnas asoma de nuevo sus fauces  en Europa, esta vez sin camisas pardas.

Eso implica que nos vamos a perder en el concepto, pero  todo el mundo podría medir pues lo referimos a constantes físicas  con las incertidumbres que  indiquen, se democratiza por tanto  la medida, ya no estaría metida en una caja que solo la han sacado muy pocas veces. De hecho el kilo era una medida exacta, no tenía incertidumbre, aunque perdiese microgramos y ahora si la tendrá.

Nadie podría decir que "me faltan centímetros para medir una mesa", pues si no los hay los ponemos. Si enlazamos con la economía, hay alguna corriente  que lo lleva al tema de la moneda  que lo utilizan  como unidad de medida y dice que si no hay monedas  se ponen, pues serían deudas de unos a otros, si hay médicos y enfermos  no tendría mucho sentido dejar a unos en paro y a otros sin tratar  por qué no hay monedas.  Cuando las monedas se han empleado para crear utilidades ficticias,  incluso  burbujas como con  la denominada crisis de los  tulipanes en Holanda, porque al personal le dió por decir que un tulipán era algo valioso.

 Parece ser que  las nuevas definiciones no nos afectarán grandemente en nuestro trato diario, pues la cosa vendría más por los avances añadidos, ya que   nos lo podrían inyectar en forma de nanoparticulas directamente en vena, y sobre todo que no será realmente efectivo hasta  el año que viene cuando de nuevo cante la calandria y responda el ruiseñor.



sábado, 8 de diciembre de 2018

Carta abierta a Pablo Iglesias.


Hoy, a tan sólo unas horas de que el pueblo andaluz haya dicho ¡BASTA YA! a 40 años de Régimen Monocolor, cuando las trituradoras de papel están echando chispas en todos los despachos de la Administración andaluza y cuando Pablo Iglesias anda en Madrid, estupefacto, preguntándose qué coño habrá pasado aquí para que el avance fascista haya sido tan rotundo, yo le voy a dar unas claves para que reflexione.
Mire usted, señor Iglesias. Vivo a temporadas en un pueblecito de Málaga que se llama SEDELLA. Son pocos habitantes en Sedella, pero magníficas personas. Tendría usted que conocer el pueblo. Por sus gentes, por su gastronomía y por sus vistas a la Tejea. Yo le invito a mi casa. También a Irene.
Sedella tiene un alcalde de Izquierda Unida porque 6 de sus 7 concejales son de Izquierda Unida. Y la gente quiere a su alcalde porque da trabajo y porque se preocupa por el pueblo.
Ningún concejal de Vox hay por allí que pueda molestarle a usted, señor Iglesias. Nadie de Ciudadanos. Nadie del PP. Nadie de derechas que deba quitarle el sueño. Son unos rojos mis paisanos de Sedella. Unos rojos irredentos. Unos rojos de cojones.
Pero mire usted por dónde hace unas horas, como por ensalmo, se me han vuelto fascistas mis paisanos, o medio fascistas. 109 votos han ido al Partido Socialista y a Podemos, y otros 105 se han marchado a VOX, al PP y a Ciudadanos. ¿No le asombra eso, señor Iglesias? ¿No le dice nada que un pueblo de rojos se haya convertido en facha de la noche a la mañana? ¿Sigue pensando usted que hay que “salir a la calle para combatir el fascismo”? ¿Cree necesaria una marcha con el lema “No Pasarán? ¿No se da cuenta, señor Iglesias, de que ese supuesto fascismo ha nacido de las propias filas de usted y del Partido Socialista, de sus propios errores, de sus propias contradicciones, y de tanto tocarnos los cojones al conjunto de la sociedad?
Mire usted, señor Iglesias:
Cuando usted dice que no puede pronunciar la palabra España porque le duele la boca, nace un fascista.
Cuando usted grita ¡Visca Cataluña Libre y Soberana!, nace un fascista.
Cuando usted se va a una cárcel a negociar los presupuestos nacionales con unos investigados por sedición, nace un fascista.
Cuando usted predica pobreza y sobriedad pero se compra un chalé, nace un fascista.
Cuando una parlamentaria de Podemos retira la bandera española del Parlament Catalán, nace un fascista.
Cuando Ada Colau dice que ha votado Sí a la Independencia Catalana en un referéndum ilegal, nace un fascista.
Cuando usted y los suyos hacen parabienes de Chaves y Maduro, nace un fascista.
Cuando Pedro Sánchez y usted se reparten, como cromos, los puestos directivos de Radiotelevisión Española, nace un fascista.
Cuando usted se lleva las manos a la cabeza porque un inmigrante ilegal murió de un infarto en Lavapiés, pero no se las lleva cuando asaltan en grupo la valla de Melilla, nace un fascista.
Cuando le tiran excrementos a nuestra policía de frontera y usted no dice nada, nace un fascista.
Cuando a Pedro Sánchez lo encumbran a la Presidencia del Gobierno los votos de usted, y los de Bildu, y los de Gabriel Rufián, nace un fascista.
Cuando escupen los independentistas a Borrell, y usted se calla, nace un fascista.

Cuando Susana Díaz dice que la huelga de los médicos catalanes le parece justa y necesaria, pero que la de los médicos andaluces es cosa de personas de derechas, nace un fascista.
Cuando un andaluz tiene que esperar 10 meses una colonoscopia y luego, tras hacérsela, resulta que tiene un cáncer de intestino, nace un fascista.
Cuando un andaluz va a la farmacia y hay desabastecimiento, nace un fascista.
Cuando a un maestro andaluz le pegan, o le insultan, y la izquierda no dice nada, nace un fascista.
Cuando a una auxiliar de enfermería andaluza le arrojan una escupidera de orines a la cabeza, y la izquierda no dice nada, nace un fascista.
Cuando en las aulas se les obliga a los niños a estudiar temarios tendenciosos, nace un fascista.
Cuando Susana Díaz dice que la Gürtel estuvo mal pero que los ERE fueron una tontería, nace un fascista.
Cuando un puñado de altos cargos socialistas se va de putas con el dinero de los andaluces, nace un fascista.
Cuando Pedro Sánchez dice ayer que lo ocurrido en Cataluña es una rebelión, y dice hoy que sólo es una sedición, nace un fascista.
Cuando Willy Toledo se caga en Dios y la izquierda progresista le ríe la gracia, nace un fascista.
Cuando un cómico se suena los mocos en la bandera española y la izquierda progresista lo defiende, nace un fascista.
Cuando Ada Colau, sin despeinarse, dice que un almirante español del siglo XIX era un fascista, nace un fascista.
Cuando Podemos de Zaragoza organiza unas Jornadas Antifascistas e invita como ponente a una exterrorista de Terra Lliure que asesinó a nueve personas, nace un fascista.
Pues eso, señor Iglesias. Ya no le canso más.
 
Busque usted a los fascistas en las propias sedes de Podemos. Y que Susana Díaz y Pedro Sánchez los busquen en las sedes del Partido Socialista. Pues quien siembra vientos, recoge tempestades. Y se cría lo que se come. Y algunas junteras no son buenas. Y todos los fascismos tienen, o han tenido, un motor desencadenante.
El fascismo de Mussolini nació por la depresión económica y el paro de los años treinta. El de Hitler, por la depresión económica europea y la humillación de Alemania tras la Primera Guerra Mundial. Y el fascismo de ahora, ese que todos tememos, ese que nadie queremos, ese que vemos esparcirse como una mancha de aceite por Europa, hunde sus raíces en la falta de luces de la socialdemocracia europea y en trepas como usted, señor Iglesias, a quienes lo único que les interesa, para lo único que han venido a la política española, es para cargarse la Constitución de 1978 y para ponernos como ejemplos a seguir otros paraísos caribeños. Bueno, y para comprarse un casoplón.
Así que, señor Iglesias, ahórrenos ahora llantos y lamentos en las calles. Ahórrenos barricadas y carreras policiales. La movilización ha de hacerse antes de ir a las urnas, no después, cuando no gusta el resultado. Eso, al menos, es lo que dicen los verdaderos demócratas.  
Deje tranquila a Andalucía por cuatro años, y veamos todos, al menos por una vez, qué saben hacer, por estas maltratadas tierras, Ciudadanos y el PP.
Y si dentro de cuatro años no nos gusta lo que hacen, si montan otro cortijo de otro color o si la gente sigue esperando diez meses para una colonoscopia, haremos como hemos hecho ahora con el cortijo de Susana: mandarlo a hacer puñetas, y a otra cosa, mariposa.
Pues eso, precisamente, es lo que me encanta de la democracia: que nunca damos los votos. Tan sólo los prestamos.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Estado, Nación, Partidos Políticos y el Pueblo.


El Estado es el gobierno, instituciones y organismos que ostentan el poder
La Nación son las personas, la sociedad civil, el pueblo
El Estado representa el poder y como tal, siempre ha tiranizado, abusado, robado y oprimido al pueblo, a la sociedad civil, en definitiva, a la Nación. El Estado siempre defiende su poder su hegemonía sobre la sociedad a la que somete de una forma o de otra para pagarse sus gastos y vivir en la opulencia.
Los partidos políticos, tal como están concebidos en España, son organismos del Estado, los paga el Estado y, el Estado se nutre, como he dicho antes, de lo que recauda del pueblo. Los partidos políticos, digan lo que digan, son enemigos del pueblo y por eso permiten que haya los abusos, estafas y engaños que sufre la sociedad, el pueblo. No es casual que unas veces nos roben y engañen con las preferentes otras con las cláusulas suelo y ahora con el impuesto hipotecario, sueldos en muchos casos de miseria y cada vez menos derechos, más precariedad en el empleo, regateándonos e intentando engañar para no subirnos las pensiones y comiéndonos a impuestos ¿Dónde están los gobiernos y los partidos políticos con tanto poder en el Estado, para impedir estos robos y abusos descarados al pueblo?


viernes, 23 de noviembre de 2018

Torra rescata a 90 altos cargos destituidos cuando el Gobierno aplicó el 155


Noventa altos cargos, exdiputados y personal eventual del Govern cesados con el 155 han sido recolocados en la Administración pública catalana. Representan un tercio de los despedidos durante la intervención de la Generalitat por parte del Gobierno central y son en su mayoría personas vinculadas a los partidos independentistas de la coalición en el poder. La mayoría ha recuperado el mismo lugar de trabajo u ocupaciones parecidas, aunque hay casos de cambios significativos de responsabilidad o de ascensos.
Los casos más relevantes son los de los exconsejeros de Cultura y de Agricultura, Lluís Puig i Meritxell Serret, que han sido nombrados, respectivamente, director del Programa para el Desarrollo de Proyectos Culturales de Ámbito Internacional y delegada del Govern ante la Unión Europea. Puig y Serret huyeron a Bélgica en octubre del año pasado para evitar su procesamiento en España.
El programa que dirige Puig es de nuevo cuño y por esta tarea recibe un sueldo anual bruto de 85.769 euros. El de Serret al frente de la delegación de la Generalitat en Bruselas no se ha hecho todavía público pero su antecesor, Amadeu Altafaj, percibía 81.395 euros anuales. Altafaj abandonó la vida pública y política tras su cese con el 155, y actualmente es director de la productora Lavinia en Bruselas.
Para mí está claro que la única forma de erradicar el conflicto es dejando de alimentar a los secesionistas con buenos sueldos, suspendiendo la autonomía indefinidamente para que los secesionistas dejen de chupar del Estado. De ninguna otra forma esto tiene solución y la pena es que los oligarcas de los partidos políticos que tenemos son incapaces de hacer nada en este sentido. Estos (los partidos políticos y sus oligarcas a la cabeza) arruinarán y destruirán España, si el pueblo no les da la espalda, y sigue dejándose manipular por las ideologías o intereses de unos u otros.
No gastemos energías discutiendo sobre quien lo hace peor, o sacando la cara por alguno de ellos, ninguno se merece nuestra confianza, según mi criterio. Pensemos con libertad, sin condicionamientos, basándonos en los hechos y no en el teatro y la manipulación de los partidos políticos y los medios que tenemos. Ellos son los principales culpables del deterioro del estado político económico y social que padecemos.
Viendo estas cosas, cabe preguntarse ¿estamos en vías de solución del problema secesionista catalán, o por el contrario estamos igual o peor que antes de la aplicación del artículo 155? Yo pienso que estamos peor, pues está claro que los secesionistas se están reforzando cada vez más y el gobierno central lejos de hacer algo para impedirlo les ayuda en su reforzamiento.


viernes, 9 de noviembre de 2018

Una brecha de dos cursos en Matemáticas y Ciencias entre Andalucía y Castilla y León.


Decir a los políticos nacionalistas catalanes, y a otros muchos que dicen que no lo son, que el idioma español está marginado en la enseñanza y en las instituciones catalanas, es ir en contra de los catalanes, es ir en contra del pueblo, en contra de Cataluña. Pues lo mismo ocurre ahora con los políticos que gobiernan en Andalucía con el tema de la enseñanza. Decir que los niños andaluces llevan dos años de retraso con relación a otras autonomías y que son los más atrasados en España, al menos en algunas materias, es acusar a los niños andaluces de ese retraso, es insultar a los andaluces, es ir en contra de Andalucía. Cuando en realidad los culpables tanto en un caso como en otro son los políticos, los que quitan o ponen más o menos recursos para que sucedan estas cosas. En una palabra, son los políticos y no el pueblo los que crean las condiciones para que surjan estos y otros problemas. Además, tanto en un sitio como en otro (Cataluña y Andalucía), están gobernando los mismos desde el inicio de lo que ellos llaman democracia. Alguna responsabilidad tendrán.
Cuando hay algo que funciona bien, ya sea en la gestión pública o en la civil, los políticos en seguida intentan apuntarse el tanto, airean todo lo que pueden cualquier logro de la sociedad y aunque ellos no hayan intervenido en nada, lo exponen como si fueran ellos los verdaderos protagonistas, que han dado lugar con sus políticas a conseguir ese logro que lo consideran suyo. Cuando algo va mal o crea problemas en la sociedad, los políticos intentan acallarlo, ocultarlo no quieren que se hable de ello y lejos de reconocer sus errores y rectificar, se empecinan en sus malas actuaciones, cargando contra quien lo denuncia y lo expone a la luz pública, acusándolo de insultar o de ir en contra del pueblo al que siempre ponen de pantalla, cuando son ellos.