martes, 21 de julio de 2020

Las leyes de Newton, la física y como explicar estas últimas elecciones.

Lo que voy a compartir con vosotros no es de mi cosecha, sino de un periodista llamado Juan Carlos Escudier. Es de letras pero ama la física.

Todos recordamos las tres leyes de Isaac Newton que pusieron orden en el movimiento atendiendo a sus causas. Esas tres leyes también se pueden aplicar a estas últimas elecciones para entender sus resultados.

La primera ley de Newton se la conoce como ley de la inercia. Afirma que un objeto en movimiento no se frena de manera espontánea, sino que precisa que se aplique sobre él una fuerza que le obligue a ello. De la misma manera, es imposible abandonar el estado de reposo o de letargo sin el empuje adecuado. Es la que explica que Feijóo y Urkullu hayan revalidado holgadamente sus mayorías ante la ausencia de otros proyectos que se les opusiesen, o que el PSOE haya sido incapaz de salir del pozo en el que cayó y al que parece haberse habituado hasta el punto de ponerle cortinas. 

"Hemos consolidado un camino de largo recorrido que emprendimos hace seis años", explicaba su candidata en el País Vasco, Idoia Mendia.

La segunda ley de Newton o principio fundamental que establece que el cambio de movimiento o aceleración que experimenta un cuerpo es proporcional a la fuerza que se le administra. Una de las aplicaciones más evidentes de este principio es la caída libre, con aceleración de 9,8 m/s^2, que es la que experimenta un partido como Podemos cuando, gracias a su guerra interna permanente, ve pasar a cuatro secretarios generales en cinco años en el País Vasco, o renuncia incluso a articularse como partido, tal es el caso de Galicia donde desde ayer es una fuerza extraparlamentaria. Por eso de que a la fuerza ahorcan ha dicho Pablo Iglesias que les toca "aprender de los errores" que "sin duda" han cometido.

Pero vayamos a la tercera de las leyes del padre de la física clásica, también conocida como principio de acción y reacción. Literalmente, reza así: con toda acción ocurre siempre una reacción contraria, que tendría que ser igual pero que a veces es muy superior. Se entiende mejor con un ejemplo práctico. Un líder inconmensurable como Pablo Casado decide fumigarse por floja a la dirección de su partido en el País Vasco para colocar en su lugar a un candidato del Cretácico Superior como muro de hormigón contra el independentismo y reclamo para la ultraderecha local (acción). Pues bien, pese a su intento de propulsar el muro con todas sus fuerzas (coalición con Ciudadanos), éste, lejos de avanzar, retrocede estrepitosamente (reacción). ¿Efectos? Líder amortizado y Vox con escaño; dicho de otra manera, un pan con unas hostias.

Pero no todo han sido confirmaciones de las leyes de Newton. Estas elecciones han puesto en cuestión principios que se creían muy asentados, como el de los vasos comunicantes, ese que tan útil resultó a los romanos en su sistema de acueductos. Hubiese sido de esperar, por tanto que los socialistas recibieran en sus cisternas el aporte de la sangría de Podemos, algo que no ha ocurrido. ¿Qué demuestra? Pues que los electores entienden que los postulados de izquierdas en ambos territorios se defienden mejor desde posiciones nacionalistas como las del BNG o abiertamente independentistas como las de Bildu. El mundo de los trasvases es apasionante.

La última enseñanza tiene que ver con Ciudadanos y la física cuántica y la demostración empírica de que la nada o el vacío no existe. En cualquier momento, algo puede aparecer de ella y recibir masa, si cumple la indeterminación de Heisenberg. Los de Arrimadas eran en Euskadi el vacío más absoluto y hoy gracias a la indeterminación del PP tienen, como Vox, representación en el Parlamento vasco. No hacía falta ningún colisionador de hadrones para probarlo. Ahí donde le ven, Casado es el verdadero campo de Higgs.

lunes, 20 de julio de 2020

¿De dónde surge la expresión ‘Con la Iglesia hemos topado’?


Con motivo del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, 2016 se ha convertido en el #AñoCervantes y a lo largo del mismo se va a realizar una serie de actos conmemorativos hacia la figura del quien está considerado como el más famoso e ilustre de los escritores en lengua española. Muchas son las publicaciones, posts y artículos que, desde los más diversos medios, le dedican al autor de ‘El Quijote’, su obra más carismática y la más universal de las letras españolas.

Pero entre toda la amalgama de contenidos relacionados con Cervantes o alguna de sus obras, podemos encontrarnos con un gran número de ellos que se dedican a publicar citas famosas y de uso común y que adjudican al escritor o a algunas de sus obras (sobre todo a El Quijote). Algunas son correctas (como ‘Nunca segundas partes fueron buenas’) otras adjudicadas erróneamente a él (‘Ladran, Sancho, señal que cabalgamos’) e incluso bastantes que han sido tergiversadas o cambiadas en su forma o contexto, como es el caso de la que os traigo hoy al blog: ‘Con la Iglesia hemos topado’ (algunas ocasiones acompañadas con el nombre de ‘Sancho’, fiel escudero de Don Quijote).

La frase ‘Con la Iglesia hemos topado’ se utiliza normalmente para expresar algún problema o inconveniente que ha surgido con algún tipo de estamento o autoridad de cierto peso (gubernamental, militar, eclesiástico…) atribuyéndose el origen de dicha expresión a un pasaje de ‘El Quijote’, pero esto es una verdad a medias, debido a que en el capítulo IX de la ‘Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha’ (1615) aparece una frase similar, pero con un sutil cambio cuya intención de la frase es totalmente diferente.

La parte en que aparece es la siguiente:
    […]Guió don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:
    —Con la iglesia hemos dado, Sancho.
    —Ya lo veo —respondió Sancho—, y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura, que no es buena señal andar por los cimenterios a tales horas, y más habiendo yo dicho a vuestra merced, si mal no me acuerdo, que la casa desta señora ha de estar en una callejuela sin salida.[…]

La fase original es ‘Con la iglesia hemos dado, Sancho’ y hace referencia al edificio (iglesia de San Antonio Abad de El Toboso) y no a la institución; de ahí que ‘iglesia’ esté escrita en minúscula en el texto de Cervantes y cuando se usa con el sentido de referirse al estamento eclesiástico (‘Con la Iglesia hemos topado’) aparece en mayúscula. Además, el cambiar ‘dado’ por ‘topado’ ayuda a enfatizar y darle importancia.

Muchas son las citas e incluso detalles y anécdotas de la vida de Cervantes que son erróneos o no son del todo ciertos, entre ellos el que tiene referencia con su brazo y el porqué se le conoció con el sobrenombre de ‘el manco de Lepanto’.

jueves, 16 de julio de 2020

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Ser la alegría de la huerta’?



La expresión ‘Ser la alegría de la huerta’ surgió a raíz de una zarzuela que se hizo inmensamente famosa estrenada el 20 de enero de 1900 en el Teatro Eslava de Madrid.

Llevaba por título La alegría de la huerta y su trama versaba alrededor de la historia de un par de jóvenes que se habían criado juntos y que sentían el uno por la otra un profundo amor que iba mucho más allá que la propia amistad.

Él se llamaba Alegrías (un nombre que daba mucho juego en la obra) y ella Carola.

Como imaginaréis, la trama estaba ambientada en una huerta, concretamente la huerta murciana.

El protagonista de dicha obra musical irradiaba tanto buen humor que se hizo tan inmensamente popular, a lo largo de las primeras décadas del siglo XX, el utilizar el título de esta zarzuela para referirse a aquella persona que se comportaba de una manera natural de forma alegre y dicharachera.